Printer-friendly version

Búsqueda científica para restos nefitas

Búsqueda científica para restos nefitas

Por:
Traducido por:
 

Así como la Biblia, el Libro de Mormón se presenta como record histórico de la auto-revelación de Dios a la raza humana. Ambos libros hablan de Jesucristo y de varios profetas apareciendo a lo que se asume son gente verdadera viviendo en tiempos y lugares específicos dentro de la historia humana. Estas afirmaciones históricas han impulsado a eruditos ir en búsqueda de evidencia de la existencia de gentes y eventos descritos en el Libro de Mormón, y dan significado al asunto de la arqueología del Libro de Mormón.

"Los hechos desnudos son que nada, absolutamente nada, se ha mostrado jamás ... que el Libro de Mormón, como pretendía José Smith, sea un documento histórico relacionado con la historia de los antiguos inmigrantes a nuestro hemisferio."
Michael Coe, arqueólogo de mesoamérica."

Por seguro, hay límites de que lo que se puede investigar por medio de la arqueología. La ciencia no puede confirmar ni negar las afirmaciones sobrenaturales ni las verdades espirituales del Libro de Mormón. Sin embargo, al buscar evidencia de las civilizaciones descritas en el Libro de Mormón, la arqueología puede ayudarnos evaluar la credibilidad histórica fundamental de este record escriturario. La evidencia acerca de las afirmaciones históricas del Libro de Mormón, bien podría impactar nuestra confianza en su mensaje espiritual.

Consideraciones geográficas

El Libro de Mormón describe al mundo de sus habitantes como masa de tierra en forma de reloj de arena que consistía de “la tierra hacia el norte” y “la tierra hacia el sur” rodeadas de agua y conectadas por una “pequeña lengua de tierra” entre las dos (Alma 22:32). Hay que localizar estas tierras antes de poder emplear la arqueología para evaluar el Libro de Mormón, y este hecho se afirma por eruditos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (SUD).1

Se esperaría que el determinar la localización geográfica de las tierras del Libro de Mormón sería tarea bastante sencilla. En lugar de esto, el tema ha llegado a ser cuestión de controversia considerable en donde las teorías de eruditos modernos mormones se oponen y van en contra del enseñar tradicional de la Iglesia SUD.

El Panorama Tradicional

Según Joseph Smith y según los presidentes y apóstoles subsiguientes de la Iglesia SUD, la extensión geográfica de las tierras del Libro de Mormón incluía virtualmente todo Norte y Sudamérica.2 Joseph Smith identificó a la costa de Chile como el lugar donde Lehi y los que viajaban con el llegaron al Mundo Nuevo,3 y Smith también localizó el cerro de Cumora, el sitio de la batalla épica en donde las gentes nefita y lamanita pelearon hasta la extinción, unas 9.600 kilometros al norte de Chile en New York. (Vea mapa más grande aquí.) Así, los continentes de Norte y Sudamérica se entendieron constituir las dos protuberancias del reloj de arena, conectado por “una pequeña lengua de tierra” o sea el área de América Central.4

Joseph Smith enseñó también que los indios Americanos eran los descendientes de los lamanitas. En History of the Church [Historia de la Iglesia] hay registro de un incidente del junio 1834 en que José Smith identificó, por guía divina, una esqueleto encontrado en un entierro indio en el estado de Illinois, diciendo que era del guerrero lamanita Zelph:

“.... Las visiones del pasado fueron abiertas a mi comprensión por el Espíritu del Todopoderoso, descubrí a la persona cuya esqueleto teníamos por delante, y que era lamanita blanco, un hombre de cuerpo grueso y grande, y un hombre de Dios. Su nombre era Zelph ... quien fue reconocido desde el cerro de Cumora, o del mar oriental a las montañas Rocosas."5

La Iglesia SUD continúa enseñar que los indios nativos de las Américas son los descendientes directos de las gentes del Libro de Mormón. Por ejemplo, la “Introducción” en ediciones actuales del Libro de Mormón (desde 1981), describe a los lamanitas como, “los principales antecesores de los indios de las Américas.”

Por qué se oponen eruditos Mormones


A pesar del enseñar de los líderes espirituales de la iglesia mormona, indiscutido por cien años, varios eruditos SUD han concluido que el panorama tradicional geográfico del Libro de Mormón tiene poco que ver con la realidad. Sus conclusiones se basan en varios problemas mayores que surgen cuando uno procura aplicar descripciones del Libro de Mormón en cuanto a tiempo de viaje y crecimiento demográfico a los territorios vastos del Norte y Sudamérica. Por ejemplo, mientras el Libro de Mormón deja en claro que las civilizaciones rivales de nefitas y lamanitas se centraron cerca de “la pequeña lengua de tierra” (que se entendió estar en algún lugar en América central), dice que ellos concordaron en reunir para su batalla final épica en el cerro de Cumora (Mormón 6:1-6). José Smith y la tradición mormona localizan este sitio varias mil millas distantes en el estado de Nueva York. Es difícil de encontrar una explicación razonable por lo cual estos ejércitos viajarían esta distancia inmensa para hacer la batalla.

Otro problema significativo para la geografía tradicional del Libro de Mormón tiene que ver con la premisa que las poblaciones nativas de los vastos continentes norte y sudamericanos son los descendientes de dos grupos diminutos de inmigrantes transoceánicos semitas (los jareditas, que llegaron en el Nuevo Mundo entre 3000 - 2000 B. C. pero posteriormente lucharon hasta su propia extinción, y los nefitas y mulekitas, que llegaron comenzando cerca de 600 B.C.) La evidencia arqueológica muestra conclusivamente que el hemisferio occidental se pobló mucho antes, por lo menos como 10.000 B. C. por gente asiáticas orientales que emigraron a través del Estrecho de Bering. Son estas personas mogoloides que son los antepasados de los indios americanos, según la Institución Smithsonian:

Los indios Americanos son físicamente mongoloides y por tanto deben haber originado en Asia oriental. Las diferencias en apariencia de los varios tribus del Nuevo Mundo en tiempos recientes se debe a (1) la variabilidad inicial de sus antepasados asiáticos; (2) adaptaciones sobre varios milenios a los ambientes variados del Nuevo Mundo; y (3) los diferentes grados de ínter crianza con gente de orígenes europeo y africano en tiempos pos-colombiano.6

No hay evidencia sólida para inmigración vía otras rutas que requerían viajes largos de mar (antes de las llegadas nórdicas de Groenlandia y Newfoundland acerca de d. C. 1000), como propuesto por el Libro de Mormón. Y si tales viajes ocurrieron, no eran significativos para los orígenes y la composición de poblaciones del Nuevo Mundo.7

La Teoría de Geografía Limitada

Para quitar estas inherentes inverosimilitudes y proteger la credibilidad del Libro de Mormón como historia auténtica, varios estudiosos SUD han propuesto un enfoque nuevo llamado “la teoría de geografía limitada.” El proponente de este panorama con mayor influencia es el Prof. John L. Sorenson de la Universidad Brigham Young. Sorenson restringe el area para los hechos del Libro de Mormón a un sección de América Central de aproximadamente 400 millas de largo. (Vea imagen mas grande aquí.) El Istmos de Tehuantepec en México sureño corresponde a la “pequeña lengua de tierra” de la masa de tierra en forma de un reloj de arena descrita arriba.8 Mientras la teoría limitada de la geografía aparece resolver algunos de los desperfectos de la geografía tradicional del Libro de Mormón, crea otros problemas que son igualmente graves. Choca con detalles en el Libro de Mormón, contradice la enseñaza de una línea larga de presidentes y apóstoles SUD, y en fin no puede producir un solo pedazo de evidencia arqueológica que se puede identificar como nefita ni jaredita (un hecho que profesores de BYU tal como Hugh Nibley, Bruce. W. Warren , y David J. Johnson todos reconocen).9

¿Dos Cumoras?

Un área de contradicción mayor entre la teoría de geografía limitada y el Libro de Mormón concierne la identidad y la ubicación de el cerro de Cumora. Sorenson localiza Cumora en la América Central, en un sitio sólo 90 millas de “la pequeña lengua de tierra”. Mientras que esto quita un requisito poco realista del panorama tradicional, el cual tiene dos ejércitos que marchan miles de kilómetros hacia el norte para hacer la batalla en lo que es ahora Palmyra, Nueva York, choca con la descripción en el Libro de Mormón de Cumora como “una inmensa distancia” de la pequeña lengua de tierra hasta “la tierra del norte” (Helaman 3:3,4). Si el Istmos de Tehuantepec — que para Sorenson es “la pequeña lengua de tierra” — que mide unos190 kilómetros de lado a lado es “estrecha,” ¿cómo puede ser que los 144 kilometros desde “la pequeña lengua de tierra” hasta la Cumora de Sorenson sean “una inmensa distancia” como lo describe el Libro de Mormón?10

La teoría de geografía limitada parece también estar en un gran desacuerdo con el Libro de Mormón ya que requiere dos Cumoras. Esto es necesario desde que localiza la batalla final entre nefitas y lamanitas en un Cumora en la América Central, mientras que Joseph Smith recuperó las planchas del Libro de Mormón en el cerro de Cumora tradicional en el estado de Nueva York. Esto también deja a Moroni con la tarea de transportar él solo las planchas pesadas del Libro de Mormón (además de la entera biblioteca nefita) una distancia de 3,200 kilómetros a la Cumora en Nueva York.

Tergiversaciones direccionales

Otra discrepancia mayor de la teoría de geografía limitada es la tergiversación direccional de 45 grados que resulta cuando las características geográficas del Libro de Mormón se sobreponen en el sitio propuesto de América Central. El dibujo 2 ilustra el problema. Muestra que “la tierra hacia el norte” y “la tierra hacia el sur” del Libro de Mormón son orientados verdaderamente por una línea de sudeste - noroeste. Esto coloca el “mar oriental” y el “mar occidental” casi directamente al norte y al sur de estas propuestas tierras del Libro de Mormón. Es claro al estudiar la Biblia que en el antiguo Israel se usaba el sol creciente como la base para su orientación direccional (por ejemplo, Éxodo 27:13; 38:13; Números 2:3; Ezequiel 8:16). ¿Por lo tanto, deberíamos preguntar, “Sería posible que los inmigrantes Hebreos que llegaron al sitio en América Central propuesto, y utilizando al sol como su referencia direccional, llegarían a la orientación direccional tan severamente tergiversado como sugerida por Sorenson?” Muy difícil.

Aun otro conflicto es la ausencia del “el mar del norte” y el “el mar del sur” (Helaman 3:8). En el panorama tradicional, estas descripciones corresponden al Océano Atlántico debajo de la punta de Sudamérica (el Cabo de Hornos), y el Océano Ártico al norte de Norteamérica, respectivamente. Las ediciones del Libro de Mormón de 1888 a 1921 incluyeron una nota indicando esto en Helaman 3:8-9. A causa de estos choques con tradición mormona y la evidencia interna del Libro de Mormón, la teoría de geografía limitada ha sido condenada repetidamente por líderes SUD, inclusive Joseph Fielding Smith, jr. (Décimo Presidente), Harold B. Lee (undécimo Presidente), y Bruce R. McConkie.11 En 1978 el periódico oficial de la Iglesia Mormona Church News [Noticias de la Iglesia] llamó a esta teoría “perjudicial” y un “desafío” a “las palabras de los profetas con respecto al lugar donde Moroni enterró los registros.” 12

La geografía del Libro de Mormón presenta un dilema teológico: por un lado, el panorama tradicional produce una serie de hechos improbables que socavan la credibilidad histórica del Libro de Mormón; por otro lado, la teoría de geografía limitada rechaza las declaraciones claras de Joseph Smith y de presidentes y apóstoles subsiguientes, y choca con la enseñanza del Libro de Mormón en varios puntos importantes.

Conclusión de un arqueólogo mormón

Como se notó anteriormente, la Biblia y el Libro de Mormón son semejantes en que ambos se presentan como registros de la historia antigua. Sin embargo, mientras que la autenticidad de la Biblia es aceptada extensamente aún por eruditos seculares (ve artículo titulado “Does Archaeology Support the Bible?”), ningún arqueólogo SUD acepta al Libro de Mormón como historia auténtica, y ahora aún muchos estudiosos SUD ya no apoyan la idea de que sea un libro histórico.13 ¿Por qué es que los arqueólogos tienen tan poca confianza en el Libro de Mormón?

Uno de las mejores respuestas a esta pregunta fue ofrecida por el Dr. Raymond T. Matheny, anteriormente profesor de antropología en la Universidad de Brigham Young. El participó en la conferencia Sunstone en Salt Lake City el 25 de agosto de 1984.14 Después de trabajar en el área de la arqueología de Meso América por veintidós años, el Prof. Matheny dio informe acerca de su conclusión que la evidencia científica simplemente no sostiene la existencia de las gente y los acontecimientos registrados en el Libro de Mormón, sea en América Central o dondequiera más en el hemisferio occidental.

Dr. Matheny describió el Libro de Mormón como lleno de anacronismos — cosas que están fuera de lugar históricamente y culturalmente. Introduce logros culturales del Viejo Mundo en el tiempo de la América precolombina, aunque la evidencia arqueológica muestra que tales niveles culturales no fueron alcanzados durante este período. Los defensores de los aspectos históricos del Libro de Mormón son dejados con sólo pedacitos dispersados de evidencia que ellos interpretan aparte de los aceptados estándares científicos. Lo que sigue son los anacronismos en el Libro de Mormón con mayor significativo descritos por Prof. Matheny:

Una Industria del Hierro. Según el Libro de Mormón, la civilización nefita dominaba la más avanzada metalurgia incluyendo hierro y otras industrias de metal; leemos de espadas, arcos y petos de metal, monedas de oro y plata, e incluso maquinaria (2 Nefi 5:15; Jarom 1:8; Eter 7:9). Sin embargo, según Matheny, no hay evidencia de cualquier civilización Mesoaméricana que alcanzó tal industria durante el tiempo del Libro de Mormón (terminando alrededor del d.C. 421). El indicó que una industria de hierro no es tarea sencilla que involucra pocas personas, sino que es un proceso complejo que requiere un contexto socio-económico especializado, y que una fundición deja virtualmente indestructible evidencia arqueológica. Sin embargo, Matheny informa:

Ninguna evidencia se ha encontrado en el mundo nuevo para una industria ferro-metalurgica fechada a tiempos precolombinos. Y esto es problema de proporciones gigantescas, me parece a mí, para lo que se llama arqueología del Libro de Mormón. La evidencia está ausente.15

Prof. Matheny notó que mientras dispersos artefactos de hierro se han encontrado en contextos precolombinos, en la ausencia de evidencia para una industria metalurgica, se explican mejor por medios de azar, tal como meteoritos. Unos pocos artefactos aleatorios dispersados no son una base para conclusiones científicas.16

Productos agrícolas del Viejo Mundo. Según el Libro de Mormón los nefitas producían trigo, cebada, lino, uvas, y aceitunas, pero ninguno de estos productos existían en las Américas precolombinas. Así como con el hierro, Matheny indicó que se requiere un complejo nivel económico y social para producir estos productos como son representados en el Libro de Mormón:

Hay un sistema entero de la producción de trigo y cebada ... Es una producción especializada de alimento. Usted tiene que saber algo para hacer lino, y especialmente en climas tropicales. Las uvas y las aceitunas... todos estos son culturas de alto desarrollo y son, de hecho sistemas, y así que el Libro de Mormón dice que estos sistemas existieron aquí.17

Matheny notó que un artículo de la revista Science [Ciencia] del 1983 donde habla de cebada encontrada en un contexto precolombino, erróneamente se afirma como apoyo para el Libro de Mormón porque el grano descrito no era una cebada domesticada del Viejo Mundo.18

Animales domésticos del Viejo Mundo. Otro grupo entero de anacronismos tienen que ver con varios animales domesticados del Viejo Mundo que el Libro de Mormón describe como íntegro a la cultura nefita. Estos incluyen asnos, vacas, cabras, ovejas, caballos, bueyes, cerdos, y elefantes. Aquí otra vez, Matheny indicó que estos animales domesticados son cada uno especializaciones que requieren un nivel cultural específico no alcanzado en la América precolombina:

Usted no tiene apenas una vaca ni una cabra ni un caballo como un animal favorito esotérico ni algo así. Hay un sistema de criar estas cosas, y del retrato que se pinta para mí mientras leo esto, y otros también, es que tenemos [en descripciones dentro del Libro de Mormón] ... animales domésticos etcétera en el Nuevo Mundo.19

¿Es válido afirmar, como algunos defensores de aspectos históricos del Libro de Mormón lo hacen, que estos nombres — vaca, caballo, etc. — son simplemente usados como substitutos para animales nativos al Nuevo Mundo tal como el cervato o el pecarí? Matheny explica que esto no es legítimo porque las descripciones del Libro de Mormón ocurren en contextos literarios específicos que asumen sistemas complejos del Viejo Mundo para la crianza y uso de los varios animales domésticos:

Quiero decir que en Alma allí [18:10; 20:6,8], usted sabe que él usa el establo allí preparando los caballos para el Rey Lamoni, y también él prepara los carruajes del Rey porque tomarán un viaje de una ciudad a otro sobre la carretera real. Y también los caballos se pastorean, no menos. Así que hay contextos dentro del Libro de Mormón mismo. Estos no son apenas sustituciones, me parece a mí, pero los autores del Libro de Mormón allí proporcionan el contexto, no están tratando de describir un venado o algo más, me parece a mí. Esto es manera débil de tratar de explicar la presencia de estos nombres en el Libro de Mormón.20

No tiene lugar en el Nuevo Mundo. La evaluación completa del Dr. Matheny es que la arqueología ofrece ningún apoyo para el Libro de Mormón como historia actual: “Yo diría al evaluar el Libro de Mormón que no tiene ningún lugar en el Nuevo Mundo.” Prof. Matheny no es el único que da esta evaluación. El arqueólogo mesoamericano altamente respetado Michael Coe ha escrito:

Los hechos desnudos son que nada, absolutamente nada, se ha mostrado jamás, en ninguna excavación del Nuevo Mundo, que pueda sugerir a un observador desapasionado que el Libro de Mormón, como pretendía José Smith, sea un documento histórico relacionado con la historia de los antiguos inmigrantes a nuestro hemisferio.21

El arqueólogo mormón Dee F. Green afirmó lo mismo cuando dijo:

Si uno ha de estudiar la arqueología del Libro de Mormón, entonces debe tener un cuerpo de datos con los cuales tratar. No lo tenemos. El Libro de Mormón está realmente allí, de modo que uno puede tener estudios sobre el Libro de Mormón, y la arqueología está realmente allí, de manera que uno puede estudiar arqueología; pero ambos no están vinculados. Por lo menos no están ligados en la realidad, ya que ningún lugar [mencionado en] el Libro de Mormón se concoce con referencia a la moderna topografía. Se puede estudiar arqueología bíblica, porque sabemos dónde estaban y están Jerusalén y Jericó, pero no sabemos dónde [las ciudades nefitas] Zarahemla y Bountiful (ni por lo demás, cualquier otro lugar) estaban o están. Seria de esperar que una concentración en la geografía fuera prioritaria, pero yo hemos visto que veinte años de tal enfoque nos han dejado con las manos vacías.22

Este artículo comenzó reconociendo que la arqueología no puede probar directamente ni puede refutar las afirmaciones espirituales del Libro de Mormón ni la Biblia. Sin embargo, puede evaluar las afirmaciones históricos hechos por ambos libros, y esa evaluación demuestra que mientras la afirmación de la Biblia de ser historia auténtica es sostenida por evidencia objetiva, no se puede decir lo mismo para el Libro de Mormón.

 


 

Notas

1. Vea por ejemplo, John L. Sorenson, An Ancient American Setting for the Book of Mormon, (Salt Lake City: Deseret Book and Provo: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, 1985), p. 1.

2. El hecho que José Smith y generaciones sucesivas de presidentes y apóstoles mormones enseñaron que los nefitas y lamanitas movieron y migraron por todo América norte y sur, y pelearon una batalla hasta su propia extinción en el Cerro Cumora en el estado de Nueva York, es documentado por by Joseph Fielding Smith, décimo Presidente de la Iglesia SUD, en su obra reconocido, Doctrina de Salvación, 3 vols. (Iglesia De Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1979), 3:218-229.

3. Vea la revelación de José Smith titulado “Lehi's Travels” [Viajes de Lehi] en el libro por Franklin D. Richards y James A. Little, A Compendium of the Gospel, 2nd ed. (Salt Lake City: George Q. Cannon & Sons Co., 1884), p. 289.

4. Este repaso geográfico se explicó en las notas de ediciones del Libro de Mormón en ingles de 1876 hasta 1920.

5. History of the Church, 1948 ed., II: 79-80.

6. “Origin of the American Indians,” National Museum of Natural History-Smithsonian Institution, Washington , D.C. , 1985, p. 1.

7. Ibid.

8. La teoría de Sorenson está delineada en su libro, An Ancient American Setting for the Book of Mormon, (Deseret Book, 1985).

9. Hugh Nibley, An Approach to the Book of Mormon, (Salt Lake City: Deseret Book Co., 1964, 1979), p. 370; Bruce W. Warren, “Book Reviews,” BYU Studies, Vol. 30, No. 3 (Summer 1990), p. 134; David J. Johnson, “Archaeology,” in Encyclopedia of Mormonism, 4 vols. (New York: Macmillan, 1992), 1:62-63.

10. Como notado por Dan Vogel, “Book of Mormon Geography,” p. 32, estudio no publicado, sin fecha.

11. Church News, 10 September 1938 , pp. 1,6; reprinted, 27 February 1954 , pp. 2,3; and compiled by Bruce R. McConkie in Doctrines of Salvation, op. cit., 3:233.

12. Deseret News, Church News 48, No. 30 ( 29 July 1978 ): p. 16, como citado por Harry L. Ropp, Are the Mormon Scriptures Reliable?, revised ed. (Inter-Varsity Press, 1987), pp. 60, 61; cf. también Vogel, pp. 3,4.

13. Michael Coe, “Mormons and Archeology: An Outside View,” Dialogue: A Journal of Mormon Thought, Vol. 8, No. 2 (Summer 1973), p. 42 — “... hasta donde sé, no hay ningún arqueólogo profesional, que no sea mormón, que vea evidencia científica alguna para creer que lo anterior sea verdad, y me gustaría agregar que hay varios arqueólogos mormones que se unen a este grupo.”

14. La mayoría de los anacronismos discutidos por Prof. Matheny también con mencionados por el eminente (no SUD) arqueólogo mesoamericano Michael Coe en el articulo de Dialogue citado en nota 13, pp. 40-54.

15. Matheny, p. 23.

16. Ibid., p. 24.

17. Ibid., p. 29.

18. Ibid., p. 28.

19. Ibid.

20. Ibid., p. 30.

21. Coe, p. 46.

22. Dee F. Green, Book of Mormon Archaeology: The Myth and the Alternatives. Dialogue: A Journal of Mormon Thought 4[2]:77s, 1969.