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¿Enseña la Biblia la salvación para los muertos?

¿Qué pasa con los que mueren sin un conocimiento de Jesucristo y la Biblia? ¿Tendrán ellos oportunidad de oír el evangelio y arrepentirse después de la muerte? ¿Sería injusto de Dios negarles tal oportunidad? Como la Biblia declara que las personas deben oír y creer el evangelio de Jesucristo para poder recibir el perdón de pecados y escapar del juicio de Dios (Juan 3:36; Romanos 10:13-17), se asume a veces que los que mueren sin oír el evangelio son de alguna manera inocentes. Alguien dirá ¿Cómo pueden ser responsables, si han muertos en ignorancia de Cristo? ¿No es obligado Dios, para ser justo, darles una oportunidad de oír el evangelio y arrepentirse en el mundo de los espíritus?

"Un obstáculo grande que impide aceptar la doctrina de la salvación para los muertos es la enseñanza bíblica que nuestro destino eterno se fija al morir."

¿Hay algún inocente ante Dios?

Estas preguntas parece tener cierta lógica convincente, por lo menos en parte. Ciertamente nosotros nos sentimos intuitivamente que Dios debe hacer lo que es razonable y justo. Sin embargo, la idea que los que mueren sin conocimiento del evangelio son de alguna manera inocentes, se basa en varias suposiciones dudosas. Por ejemplo, tal punto de vista asume que las Escrituras son la única fuente del conocimiento acerca de Dios; que Dios no puede juzgar justamente a menos que todos tengan la misma oportunidad. Asume también que ésos, sin el evangelio, tienen el deseo de adorar y obedecer a Dios, pero son prevenidos de hacerlo por falta de conocimiento. Sin embargo, estas suposiciones chocan con la enseñanza bíblica. En los primeros dos capítulos de su carta a los Romanos, el apóstol Pablo muestra que el problema espiritual más profundo de la humanidad no es falta de conocimiento acerca de Dios, pero una actitud de corazón rebelde. Los que no tienen la Palabra de Dios escrita (revelación especial), sin embargo están sin excusa, según Pablo, porque ellos han rechazado la revelación de Dios de Él Mismo por la creación y la conciencia humana (revelación general):

18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; 19 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa (Romanos 1:18-20; vea también Salmo 19:1-3).

Además de la revelación de la existencia de Dios y el poder en la creación, el mundo pagano tiene también la voz de conciencia. Pablo describe conciencia como “la obra de la ley escrita en sus corazones” (Romanos 2:15). Los que sólo tienen la luz de la creación y la conciencia serán juzgados por esta regla menor, aunque ellos estarán todavía sin excusa:

12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; 14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, 15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos (Romanos 2:12,14-15).

Los que mueren en la ignorancia del evangelio tendrán que rendir cuentas por el hecho de que no respondieron a la luz que tuvieron. Sin embargo, la Biblia nos asegura que donde hay los que buscan sinceramente de corazón, Dios proporciona providencialmente la luz necesaria para la salvación (por ejemplo, el oficial etíope, Hechos 8:26-40, y el centurión, Cornelio, de Hechos 10:1-48).

Nuestro destino eterno se fija al morir

Un obstáculo grande que impide aceptar la doctrina de la salvación para los muertos es la enseñanza bíblica que nuestro destino eterno se fija al morir. El libro de Hebreos en el Nuevo Testamento declara que “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Igualmente, el relato de Jesús acerca del hombre rico y Lázaro en Lucas 16:19-31, deja claro que no hay la oportunidad de arrepentirse después de la muerte. En esta parábola, el hombre rico incrédulo muere y va al “infierno” (griego: hades) — descrito como un lugar del tormento consciente. En contraste, el santo Lázaro va a un lugar de bendición, llamado, el “seno de Abraham.” Estos dos lugares se describen como separados por un abismo impasible:

23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. 27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento (Lucas 16:23-28).

Todo esto demuestra que nuestro destino eterno se fija al morir, cosa que excluye la posibilidad del arrepentimiento en el mundo del espíritu.

La Proclamación de Cristo A Los Espíritus

La enseñanza general de la Biblia excluye claramente la posibilidad del arrepentimiento después que la muerte (como también los hace el Libro de Mormón — Alma 34:31-35; 42:4,13,28; Helaman 13:38). Sin embargo, hay los que miran a 1 Pedro 3:19ff que dice que Cristo “predicó a los espíritus encarcelados." ¿Ofrece este pasaje apoyo bíblico para la salvación para los muertos? Ciertamente merece un estudio cuidadoso. Así con toda interpretación bíblica, es importante que examinemos estos versos en su contexto, para que nuestra interpretación salga verdaderamente del texto sagrado (exégesis), que es diferente que imponer sobre el texto ideas preconcebidas (eisegesis). Hay veces que se entiende de 1 Pedro 3:19 que el espíritu de Jesús descendió a Hades, el lugar donde seres humanos fallecidos aguardan el juicio final. El viaje de Cristo al mundo del espíritu supuestamente sucedió durante el tiempo entre su muerte el viernes santo y su resurrección en la mañana del domingo de Pascua. El propósito del viaje, según escritura mormona (Doctrina y Convenios 138), fue ofrecer el evangelio tanto a los que murieron en ignorancia de ello, así como también a los que oyeron el evangelio pero lo rechazaron en mortalidad. 1 Pedro 3:18-20 dice:

18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; 19 en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 20 los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.

Tres preguntas claves surgen de este texto:

  • ¿Cuándo y dónde hizo Cristo esta proclamación?
  • ¿A quien lo hizo?
  • ¿Qué era el propósito de su proclamación?

¿Dónde y cuándo tomó lugar la “prédica”?

Al fijarnos en la primera pregunta, ¿Cuándo y dónde hizo Cristo esta proclamación? — es importante notar la secuencia de acontecimientos en los versículos 18-19: (1) Cristo murió, (2) fue vivificado en espíritu (resucitado), y (3) él fue y predicó a los espíritus encarcelados. La “prédica” que hizo Cristo a los espíritus no sucedió entre Su muerte y la resurrección, sino después de Su resurrección, evidentemente como parte de su ascensión. Esto excluye la idea de que esto es una referencia a Jesús descendiendo al lugar de los seres difuntos durante el tiempo que su cuerpo estuvo en la tumba.

Note también que el texto no dice nada acerca de un descenso. Dice simplemente que Cristo “fue” y predicó a los espíritus. Esta misma palabra traducida aquí “fue” (griego: poreutheis) aparece otra vez en verso 22, donde, hablando de la ascensión de Cristo, dice — “Quien habiendo subido al cielo ...” Los versos 19-22 describen evidentemente el viaje del espíritu de Cristo de regreso al cielo (su ascensión) después de su resurrección, y su proclamación a los espíritus sucedió como parte de este viaje.

¿Quién era los espíritus?

Esto nos trae a la segunda pregunta, ¿Quién era los espíritus a quién Cristo hizo la proclamación? Ellos son descritos en el verso 20 como “los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé,” De esta descripción, algunos concluyen que esto se refiere a los seres humanos del tiempo de Noe quienes rehusaron aceptar su predicación y fueron destruidos subsiguientemente en el diluvio. Sin embargo, aunque uno acepte esta interpretación, no provee mucho apoyo para la idea de salvación para los muertos. El texto habla sólo de un grupo específico — la generación de Noe — no todos los muertos, ni aún todos quienes murieron en ignorancia del evangelio. Además, si la proclamación de Cristo en este caso fue una oferta del evangelio, una pregunta natural sería: ¿por qué escoger especialmente a los contemporáneos de Noe para una oportunidad de arrepentirse en el mundo del espíritu? Más bien, ellos, menos que todos, merecían una segunda oportunidad, dado que ellos tuvieron el ejemplo santo y la predicación de Noe, los cuales ellos ignoraron o rechazaron.1 En efecto, hablando en términos mormones, como ellos no murieron en ignorancia del evangelio (vea Perla de Gran Precio, Libro de Moisés 8:19-24, donde describe explícitamente cómo la gente del día de Noe rechazó su predicación del evangelio), ¿por qué son ellos elegibles para una segunda oportunidad en el mundo del espíritu?

Además, en su Segunda Epístola, Pedro utiliza la gente destruida en el diluvio como ejemplo de ésos que son reservados para el castigo eterno:

4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron ... 5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos; 9 sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; (2 Pedro 2:4,5,9).

El hecho que 2 Pedro 2:4ff utiliza los contemporáneos de Noe como un ejemplo de los que son reservados para castigo eterno, pone un gran obstáculo ante la interpretación de 1 Pedro 3:19ff como una oferta del evangelio a los que están en el mundo de los espíritus. ¿Por qué? Porque significaría que hay una contradicción total entre 1 Pedro y 2 Pedro.

Hay también otras razones para rechazar el punto de vista de que era espíritus humanos a quién Cristo hizo la proclamación:

  • En ninguna otra parte de la Biblia es utilizada la palabra "espíritu" (griego: pneuma) así sola, para referir a seres humanos. Los ángeles y los demonios son espíritus (Mateo 8:16; 10:1; 12:45; Hechos 5:16; 19:12; Hebreos 1:7,14; 1 Juan 4:1), mientras que los seres humanos tienen espíritus (Lucas 23:46; Hechos 7:59).2 Si Pedro hubiera querido decir que Cristo hizo prédica a seres humanos difuntos, esperaríamos que él hubiera escrito algo como "los espíritus de aquellos que alguna vez eran desobedientes ... " (como, por ejemplo, en Hebreos 12:23).
  • La idea de que la salvación se ofrece en el mundo del espíritu carece de sentido dentro del desarrollo del argumento en 1 Pedro 3:17-22. El propósito de este pasaje es de alentar a los cristianos perseguidos. Para hacer esto, Pedro habla de la vindicación de Cristo como ejemplo para los cristianos sufrientes. De este modo estos cristianos podrán tener ánimo sabiendo que aunque Cristo fue “muerto en la carne” también fue levantado a la vida y la victoria. Esta victoria incluyó dominio sobre el reino de ángeles caídos (verso 22 dice que Cristo "habiendo subido al cielo, está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades"). Decir que versículo 19 describe una oferta del evangelio a humanos difuntos implica que Pedro se desvió de lejos a un tema no relacionado que no ayuda su propósito (y no es mencionado en ninguna otra parte de la Biblia). ¿Cómo alentaría a cristianos que sufren saber que Dios dará a los incrédulos (inclusive sus perseguidores) una oportunidad de arrepentirse en el mundo del espíritu? En ese caso, ¿por qué ha de sufrir una persona?
  • El Apóstol Mormón Bruce R. McConkie reconoce en su New Testament Doctrinal Commentary [Comentario Doctrinal del Nuevo Testamento] que según la interpretación Mormón, el verso 19 constituye una interrupción de la línea del argumento de Pedro. McConkie describe a Pedro como introduciendo la doctrina de la salvación para los muertos "en una forma casi casual y de poca seriedad," y él reconoce el desacuerdo que resulta: "[Pedro] aconseja a los miembros de la Iglesia a que se animan al enfrentarse a estas cargas injustas; y él usa a Cristo y su sufrimiento como la ilustración principal ... Entonces, casi casualmente, él agrega que este sufrimiento del Hombre Justo tuvo como resultado su muerte y el ministerio subsiguiente entre las almas partidas ... "3

El hecho que la interpretación mormona resulta en una discordia tan grande con el resto del pasaje cuenta pesadamente contra su validez.

Derrotados los Poderes De la Oscuridad

Si la proclamación de Cristo no fue dirigida a humanos difuntos, entonces ¿a quien fue dirigida? La evidencia indica que fue hecha verdaderamente a ángeles caídos. Esto no habría parecido excepcional a lectores originales de Pedro, dado que judíos y cristianos primitivos comúnmente asociaban a los ángeles caídos con la maldad intensa en los días de Noe, razón por lo cual Dios trajo el diluvio. Esta asociación se basó en parte en la descripción en Génesis 6:1-4 de que “los hijos de Dios llegaron a las hijas de los hombres” en el período que conduce hacia el diluvio. Muchos entendieron que esto se refería a ángeles caídos que habían “dejado su primer estado” y tomaron esposas humanas con quienes procrearon progenitura rebelde.4 Mientras Pedro no aprueba los detalles de esta interpretación, en su segunda epístola él si describe a los ángeles caídos encarcelados por Dios a causa de su desobediencia (2 Pedro 2:4). Estos pueden ser los mismos “espíritus encarcelados” a quien él se refiere en 1 Pedro 3:19.

Como notado, 1 Pedro 3:22 concluye la sección (3:17-22) declarando que el reino de los poderes angélicos caídos se ha sujetado a Cristo. Tiene sentido que éstos sean los mismos espíritus a los cuales se refiere el verso 19, entendiendo el motivo de Pedro en este pasaje. Él anima a los cristianos que sufren con el mensaje que ellos compartirán en la victoria de Cristo. Los términos usados para estos seres en el verso 22 — ángeles [angelon] y autoridades [exusion] y los poderes [dunameon] — son usados en otra parte en el Nuevo Testamento para los seres angélicos caídos que son los enemigos del pueblo de Dios. Por ejemplo, en Romanos 8:38 el apóstol Pablo asegura a cristianos que: “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles [angeloi], ni principados, ni potestades [dunameis]. . . nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (vea también Efesios 6:12; Colosenses 2:15). Cuán alentador para lectores perseguidos a quienes Pedro escribe (como también para cristianos de todas las edades) saber que Cristo ha derrotado estos poderes de la oscuridad. Una interpretación alterna es que Cristo, antes de su encarnación, predicó en el Espíritu a través de Noe a sus contemporáneos.5 De todos modos, según esta interpretación, el evangelio fue predicado a la gente mientras ellos estaban vivo, no en el mundo de espíritu.

¿Qué Era El Propósito De la Proclamación de Cristo?

Según Hebreos 2:14-17, Jesús vino a redimir seres humanos, no ángeles. Por lo tanto, si la “predica” de Cristo en 1 Pedro 3:19 estaba dirigida a espíritus angélicos caídos, como la evidencia sugiere, no hubiera sido una oferta del Evangelio, pero una declaración de Su victoria y la derrota segura de estos espíritus malignos. Esta interpretación es sostenida por la palabra que Pedro utiliza aquí para “predicar” — es una palabra diferente (kerusso) que en los tres otros lugares donde “predicar” se menciona en este epístola (euangelizomai se usa en 1:12, 25; 4:6). La palabra kerusso significa literalmente “anunciar, hacer conocer, proclamar.” Aunque a menudo se use con referencia a la prédica del evangelio, a veces es usado también en un sentido de la proclamación de algo en general (Lucas 12:3; Romanos 2:21; Apocalipsis 5:2). Por otro lado, euangelizomai que significa literalmente "traer, anunciar las buenas noticias," siempre es usado en el Nuevo Testamento con respecto al plan de Dios de redención.

Así que, el uso por Pedro del término más general (kerusso) en 3:19, es consistente con la evidencia que dentro del mensaje de Cristo no había una oferta de la salvación, sino que una proclamación de la victoria sobre espíritus demoníacos.

¿Y que de 1 Pedro 4:6?

La sección 138 de Doctrina y Convenios es la explicación más detallada de la salvación para los muertos en las escrituras de los Santos de los Últimos días. Es supuestamente un comentario inspirado sobre 1 Pedro 3:19-20 y 4:6, dado al Presidente SUD Joseph F. Smith en 1918 (aunque no fue añadido a la D&C hasta hace 20 años). Asuma que hay un enlace directo entre la proclamación de Cristo a los espíritus en 3:19 y la mención de este predica en 4:6: “Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios.”

Sin embargo, hay grandes diferencias entre el “predicar” en 4:6 y la proclamación de Cristo a los espíritus en 3:19. Por ejemplo, en 4:6 no hay la mención de “espíritus” — describe simplemente los que reciben el predicar como “los muertos” (griego: nekrois, literalmente, “muertos”). Además, no dice que Cristo predicó el evangelio, sólo que el evangelio “ha sido predicado.” De hecho, el verso 6 sólo pueden ser entendido como una referencia al predicar de Cristo en el mundo del espíritu si ya sabemos acerca de tal misión de 3:19. Pero como hemos visto, 3:19 no dice nada acerca de un descenso por parte de Cristo al lugar de los espíritus humanos.

¿Entonces qué significa 1 Pedro 4:6? Leído en su contexto, es, en su esencia, una nota de explicación adicional al 4:5. El argumento entero de 4:1-5 es que Dios vindicará a los creyentes que sufren para Cristo, y mantendrá a los perseguidores responsables en el día de juicio. El verso 5 declara que los malvados “darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.” La frase “los vivos y los muertos” es una manera de decir la raza humana entera a través de la historia. Por medio de la declaración que sigue en el verso 6 — “Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos” — Pedro evidentemente se refiere a los cristianos ahora fallecidos, pero quienes estaban vivos cuando oyeron y creyeron el evangelio.

Esta interpretación concuerda con el tema del pasaje — dar consolación a los cristianos que sufren por Cristo. De 1 Tesalonicenses 4:13-18 sabemos que los primeros cristianos vivían anticipando el regreso inminente de Cristo, y necesitaban la certeza de que sus amados que ya habían muerto en la fe — al no estar vivo cuándo Cristo regresaría — no perderían la promesa de la resurrección y la vida eterna con Cristo. Por otro lado, el panorama de D&C 138 que 1 Pedro 4:6 enseña la salvación por los muertos, inclusive los que rechazaron el evangelio en la mortalidad (D&C 138:21, 32), no cabe dentro del tema de Pedro. ¿Cómo serían alentados los cristianos perseguidos, al saber que los incrédulos (inclusive sus perseguidores) que han oído pero rechazado el evangelio serán dados una oportunidad de arrepentirse en el mundo del espíritu? ¿En ese caso, por qué aguantar el abuso para Cristo en esta vida?

Y aun si concedamos ese punto, que 1 Pedro 4:6 es una alusión a 3:19, el texto todavía no sostiene una doctrina general de la salvación para los muertos. Pues note que no dice “Porque por esto también es predicado," sino que dice “Porque por esto también ha sido (tenso pasado, indicando acción completada) predicado el evangelio a los muertos” En este versículo no hay base para la idea de una predica continua del evangelio en el mundo del espíritu.6

Una Interpretación Defectuosa


Doctrina y Convenios 138 (la explicación más detallada de la salvación para los muertos en las escrituras mormonas) atenta proveer una base para la prédica continua del evangelio en el mundo del espíritu. Enseña que, “el Señor no fue en persona entre los inicuos ni los desobedientes que habían rechazado la verdad” (D&C 138:29), pero más bien, que él designó a mensajeros de entre los espíritus justos para que ellos llevasen el evangelio a los espíritus desobedientes (138:57). En otras palabras, Cristo mismo sólo predicó a los muertos justos en el mundo del espíritu, pero él pone en movimiento una predica continua entre los muertos desobedientes.

Sin embargo, nota que en este punto D&C 138 contradice directamente a 1 Pedro. Pues, dejando a un lado la pregunta de que si los espíritus a quién Cristo "predicó" eran humano o angélicos, Pedro claramente los describe como desobedientes (1 Pedro 3:20).7 La Escritura SUD, para poder establecer una base para la predica del evangelio en el mundo del espíritu, es forzado a contradecir este hecho básico. En hacerlo, altera completamente el significado de 1 Pedro 3:19ff.

Hay también dos razones adicionales para concluir que D&C 138 es una interpretación defectuosa de 1 Pedro 3:19ff:

La afirmación que los espíritus humanos justos llevan el evangelio al lugar de los espíritus desobedientes (humanos) contradice directamente la enseñanza de Jesús en Lucas 16:26. Allí, en el relato del hombre rico y Lázaro, Jesús dijo que no era posible para los espíritus de los justos muertos cruzar hasta el lugar de los injustos muertos: “una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá para acá.”

La enseñanza que los que rechazan la verdad en la mortalidad pueden arrepentirse en el mundo del espíritu (D&C 138:32) va en contra de no solamente la Biblia (Lucas 16:19-31; Hebreos 9:27), sino también van en contra de otras escrituras SUD. El Libro de Mormón enseña repetida y fuertemente que el destino eterno de los que oyen y rechazan la verdad en la mortalidad está fijado al morir:

Porque he aquí, esta vida es cuando el hombre debe prepararse para comparecer ante Dios; sí, el día de esta vida es el día en el hombre debe ejecutar su obra ... os ruego, por tanto, que no demoréis el día de vuestro arrepentimiento ... si no mejoramos nuestro tiempo durante esta vida, entonces viene la noche de tinieblas en la cual no se puede hacer nada. No podréis decir, cuando os halléis ante ese esa terrible crisis: Me arrepentiré. . . porque el mismo espíritu que posea vuestros cuerpos al salir de esta vida, ese mismo espíritu tendrá poder para poseer vuestro cuerpo en aquel mundo eterno. Porque si habéis demorado el día de vuestro arrepentimiento aun hasta la muerte, he aquí os habéis sujetado al espíritu del diablo que os se sellará como cosa suya ... y el diablo tiene todo poder sobre vosotros; y este es el estado final del malvado. (Alma 34:31-35; vea también 2 Nefi 9:24-25,27; Mosiah 2:36,39)

¿Es D&C 138 compatible con la Biblia? Este estudio y repaso de la enseñanza bíblica en general y de 1 Pedro 3:19ff especificamente, ha presentado razones fundamentales para contestar “no” a esta pregunta. La evidencia indica que Cristo “predicó,” no a espíritus humanos sino a ángeles caídos, y que su mensaje no era una oferta de la salvación pero una declaración de victoria sobre estos espíritus malvados. Está claro que 1 Pedro 3:19ff — sin las adiciones innecesarias e interpretaciones erróneas de D&C 138 — no sostiene la doctrina de la salvación para los muertos.