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Los mormones y el "ardor en el pecho" (DyC 9:8)

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Los mormones y el "ardor en el pecho" (DyC 9:8)

Pero he aquí, te digo que debes estudiarlo en tu mente; entonces has de preguntarme si está bien; y si así fuere, haré que tu pecho arda dentro de ti; por tanto, sentirás que está bien. 
Mas si no estuviere bien, no sentirás tal cosa, sino que te sobrevendrá un estupor de pensamiento que te hará olvidar lo que está mal; por lo tanto, no puedes escribir lo que es sagrado a no ser que lo recibas de mí.  (DyC 9:8-9).

Las declaraciones anteriores son parte de una “revelación” que Joseph Smith dijo que el Señor le había dado para Oliver Cowdery, quien en ese entonces era el escriba de Joseph Smith en la producción del Libro de Mormón. Aparentemente, Oliver también quería traducir antiguos documentos e intentó hacer algunas de sus propias traducciones. En respuesta, Joseph Smith escribió lo que ahora tenemos como Doctrina y Convenios sección 9.  Joseph Smith le dijo a Cowdery que el Señor le había dado esta revelación, la cual le dice a Cowdery que esté contento con actuar como escriba de Smith en vez de hacer parte del trabajo de traducir. En esta revelación, el Señor supuestamente le dijo a Cowdery que parte del proceso de la traducción inspirada era esperar a tener un sentimiento indicando que la traducción era correcta. Específicamente, el “pecho” del traductor inspirado “ardería dentro” de él cuando la traducción estuviera correcta.  Si “no estuviere bien”, entonces el traductor “no sentirá tal cosa” e incluso hasta va a “olvidar lo que está mal”.

Según los mormones, este pasaje, y otros pasajes en las escrituras SUD y la Biblia, revelan la manera dada por Dios por lo cual los buscadores sinceros de la verdad podrán saber con certeza lo que es verdad. La experiencia de un sentimiento interno que los mormones a menudo describen como un “ardor” los convence de que el Libro Mormón es la palabra de Dios, que Joseph Smith fue un profeta de Dios, y que la iglesia mormona es la verdadera iglesia de Dios hoy día. Este “testimonio espiritual”, el cual los mormones afirman viene del Espíritu Santo, es de especial importancia para su fe en el Libro de Mormón. La organización apologética SUD, FAIR, defiende esta creencia citando DyC 9:8:

“Además, uno tiene el derecho y debería recibir un testimonio espiritual del Santo Espíritu acerca de la veracidad de las escrituras (incluyendo la Biblia y el Libro Mormón) antes de que ellos los acepten como verdad. Esto es frecuentemente referido a algo como un ardor en el pecho, usando la frase de la Doctrina y Convenios (DyC 9:8), y el mismo concepto es registrado en Lucas 24:32”

En la espiritualidad mormona común, la declaración en DyC 9:8 está generalizada hasta ser un principio de epistemología religiosa. El término epistemología significa una teoría de conocimiento—una forma de pensar acerca de lo que significa saber que algo es verdadero y como uno obtiene y verifica o confirma que las creencias de uno sean ciertas. Uno no necesita ser un filósofo profesional o incluso un intelectual para usar la epistemología. Prácticamente todos tienen una epistemología y piensan acerca de preguntas epistemológicas. ¿Cómo sé que lo que pienso es realmente cierto? ¿Qué tipo de conocimiento tengo? ¿Puedo estar seguro sobre esto? Todas estas preguntas son preguntas epistemológicas –o sea, son preguntas sobre cómo sabemos lo que pensamos que sabemos.

Supongo que los mormones tienen el derecho de aplicar sus escrituras en cualquier manera que ellos elijan, pero el uso de DyC 9:8 como un principio general acerca de su conocimiento religioso es algo curioso y desconcertante. En su contexto, DyC 9:8 tiene que ver específicamente con una actividad muy inusual: traducir textos por medio de guía supernatural. Muy pocos seres humanos han tenido la oportunidad de hacer esto, incluso dentro del mormonismo. Además, el próximo verso dice que si lo que el traductor piensa es lo correcto resulta ser incorrecto, él no solamente perderá el sentimiento “ardiente” sino que olvidará la traducción incorrecta. Si fuésemos a generalizar esta parte del pasaje, ¿podría esto no implicar que cualquiera que tenga una creencia religiosa falsa y busque saber la verdad olvidará esta creencia equivocada? Todavía aún no he escuchado a ningún mormón sugerir tal conclusión. Por lo tanto parece al menos cuestionable que D&C 9:8 tiene el fin de proveer un principio o método general para determinar si las afirmaciones religiosas son verdaderas. Mas bien, parece que los mormones quienes usan D&C 9:8 y el sentimiento “ardiente” para decidir si el Libro de Mormón es cierto, están tomando esta escritura SUD fuera de su contexto.

En otro interesante artículo acerca del “ardor en el pecho”, FAIR alega que la instrucción de Joseph Smith a Cowdery a “estudiarlo en tu mente” muestra que la epistemología mormona une intelecto y sentimiento:

Una vez más, el testimonio conjunto de la inteligencia y el corazón es esencial. Si uno de estos elementos no concuerda con los demás, entonces la revelación aún no ha confirmado la materia en cuestión. Cualquier persona que se basa exclusivamente en una sola de estas facultades (ya sea el sentimiento, el razonamiento o la sensación física) no entiende correctamente el enfoque mormón sobre la confirmación espiritual.

Mis propias discusiones extensas con gente mormón - las cuales reconozco como evidencia anécdota - sugiere que muchos mormones “no entienden u obedecen las enseñanzas SUD sobre esta materia”, asumiendo que esto es realmente enseñanza mormón. Es bueno, sin embargo, ver que algunos mormones sí están de acuerdo que el intelecto debería estar de acuerdo antes de que una supuesta verdad sea aceptada. 

Sin embargo, este principio debiera de trabajar en ambas maneras. Si tenemos objeciones serias y razonadas al mormonismo - objeciones que justamente y totalmente tienen en cuenta la evidencia disponible - un "ardor en el pecho" no debiera poder negar tales asuntos legítimos.