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¿Sabes quien eres?

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¿Sabes quien eres?

Una perspectiva que pueda cambiar tu vida

¿Sabes quién eres?  ¿De verdad, en lo más profundo de tu existencia? ¿Sabes por que existes, el propósito por lo cual andas vivo en la tierra? ¿Sabes tu destino, en esta vida y en la vida que solo comenzara cuando mueres?

Si no lo sabes ¿por que? Si pudieras saberlo ¿quisieras?

Si respondiste “no” a la última pregunta, te dejo en paz. Regresa a lo que estabas haciendo y entrega esto a otro – ya no lo necesitas.

Si respondiste “sí” a la pregunta, pues adelante, porque en pocos minutos tu vida tendrá más sentido y propósito que nunca.  Y no por que te lo diga yo.  Soy como tú, pero alguien compartió con migo lo que Dios quiere que todos sepamos y me ha impactado tanto que quiero que lo sepas tu también.  Pero, te advierto en serio, lo que estas a punto de descubrir te llevará hasta un momento de decisión que cambiará tu vida para siempre. Y no todos tienen la valentía o el corazón para seguir adelante.  Yo no soy de los quedaron atrás, sino seguí adelante y ahora disfruto la recompensa.  Espero que seas como yo.  Solo el tiempo decidirá.

¿Quien eres de verdad?

¿Quién eres? – no tu nombre, ni tu ocupación, ni tu descendencia – ¿quien eres aparte de todo lo que haces o has hecho o has fracasado?  En lo más elemental de tu ser, ¿quien eres?  Eres una criatura hecha al imagen de Dios. Eres, o imagen de Dios varón, o imagen de Dios mujer (Génesis 1:27)  De todo lo que creó Dios, solo los seres humanos fueron creados en su imagen. Y cada uno de nosotros somos únicos y reflejamos a Dios de manera única. Nadie más podrá reflejar el imagen de Dios como lo puedes hacer.  Eso te da un valor inestimable, y esto sobre todo define quien eres.  Eres imagen del Dios vivo, Él que sabe todo, controla todo, ve todo, e hizo todo. Y nada cambiará eso – ni tus éxitos, ni tus fracasos, ni tus maldades ni tus obras buenas, eres lo que eres porque eres. Punto. Y si has buscado tomar tu valor de los que haces o de lo que sientes, o de quien conoces, si has buscado sentido de la vida en dinero, fama, familia, sexo o poder o una combinación de ellas – olvídalo.  Nada de eso te satisfacerá, porque nada de eso te define en los mas profundo de quien eres.  Y tú lo sabes.  ¿Como te conozco tan bueno sin conocerte? Pues soy como tu y conozco a mi mismo. Y así era yo. Perseguía mis sueños pero perseguía la cosa equivocada y en momentos de honestidad brutal, me sentía frustrado, enojado,  desesperado, y vacío.

Pero algo cambio todo eso, o mejor dicho, alguien. Al saber quien era esa persona y quien era yo, encontré la razón por mi existencia.

¿Que es tu propósito en esta vida?

Que es tu propósito – ¿si no es tener dinero, fama, sexo o poder?  Pues el razón por lo cual existes tiene que ver con quien eres como imagen de Dios.  Tu propósito principal de la vida es estar en una relación intima, cercana con el Dios Tri-uno quien te creó. Tu propósito es reflejar a otros el imagen de Dios que llevas, cosa que solo tú puedes hacer.  Eso te hace único, y te da un propósito único.  Si tú no lo haces, nadie más lo hará por ti.  No pueden, ellos no son tú.  ¿Que significa reflejar el imagen de Dios?  Pues que hace un espejo – refleja lo que tiene por delante. Como imagen de Dios tu trabajo principal, tu propósito principal es tener a Dios por delante reflejándolo a todos quien te vea.  Ahora, párate allí un momento.  Piensa. ¿Como sería este mundo si cada persona intentara reflejar el carácter de Dios a todos los demás?  ¿Como es Dios? Es amor, paz, verdad, justicia, gracia, misericordia, bondad, humildad, mansedumbre, benignidad – es todo lo bueno que existe o ha de existir.  ¿Como seria tu familia, tu barrio, tu ciudad, tu país, tu mundo si todos reflejaban, como imagen de Dios todo lo bueno de Dios?  Increíble, ¿no?  Quita la respiración de uno pensar en un mundo así.  Pues, si todos somos imagen de Dios, porque hay tanta maldad – ¿porque reflejamos mas bien el carácter del diablo con egoísmo, vanidad, envidia, orgullo, celos, deshonestidad, engaño, hurto, rabia, violaciones?  La razón es tan simple como lo es triste – porque escogemos estas cosas. Todos lo hemos hecho, repetidamente, diariamente, automáticamente.  Herimos a las personas a veces sin pensarlo, y a veces muy deliberadamente.

Somos los culpables

Dios te creyó para un propósito – reflejar su imagen de amor y todo lo bueno – y has negado hacerlo.  “Pero espera,” me dirás, “esto es cierto pero no lo sabía, no había pensado las cosas así.”  Te creo.  Pero igual que la persona que lo agarra la policía corriendo 80 Km. en una zona de 60 Km., aunque no se dio cuenta de la ley – sigue culpable y tiene que pagar.  Dios es justo, y si por ignorancia o por intento deliberado quebrantas Sus leyes, eres culpable. Y tienes que pagar. Dios declara: “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.”  Como resultado, dice Dios “La paga del pecado es muerte, mas el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús” (Romanos 3:23 y 6:23).

¿Qué quiere Dios te ti?

Dios quiere que regreses a tu propósito original, que tengas como el fin principal de tu vida ser imagen de Dios ante tu familia, tus amigos, tus compañeros de trabajo, tu barrio y tu mundo.  ¿Pero como? dirás.  Es simple pero no fácil.  En una palabra – arrepentirte. Significa que des la espalda a tu vida anterior y abrazas la vida para lo cual fuiste creado. Ah, pero queda una problema – todos los maldades que has cometido anteriormente, todo los años que has vivido sin cumplir con tu propósito, todo las veces que has reflejado el imagen del diablo en vez del imagen de Dios, en fin, todos tus pecados.  ¿Cómo te deshaces de ellos?  Siguen como una pena de muerte sobre tu cabeza, recuerde, la paga del pecado es muerte.  Estás ante el Juez Divino y te ha justamente declarado culpable, a pena de muerte.  ¿Sientes el peso de eso, la gravedad de tu situación? No hay donde correr, no hay nada que decir, no hay donde esconderte.  Alguien tendrá que morir, y ese alguien debe ser tú.

Pero espera, alguien viene…

De repente no estás solo en el corte delante de Dios tu Juez. Aparece alguien a tu lado, es Jesús. ¿Qué hace aquí? Pues ha venido a ser tu abogado.  Recuerda, que aunque Jesús siempre ha sido Dios, vino a la tierra – se hizo “imagen de Dios” tomo nuestra forma.  Y por unos 33 años fue imagen de Dios en la tierra, y lo hizo a la perfección.  Sin embargo, fue crucificado, lo mataron cruelmente e injustamente, pero su vida también tenía propósito.  Recuerde, la paga del pecado es muerte.  Pero si Jesús nunca pecó.  Cierto. Pero murió porque tuvo pecado.  ¿Cómo?  ¿No era perfecto? Sí.  Pero los pecados que tenia no era sus propios pecados, sino que él tenia mis pecados, y los tuyos.  Dios lo explica así:

“quien llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero (la cruz), para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas” (1 Pedro 2:24-25).

Dios te propone un intercambio

Jesús ya vivió la vida perfecta como imagen de Dios que tú nunca podrías vivir.  Jesús ya murió en tu lugar para pagar por todos los pecados que has cometido y los que vas a cometer.  Ahora Dios te propone un intercambio.  El te ofrece la vida perfecta de Jesús y la muerte de Jesús a cambio de tus pecados, tus fracasos, tu culpa espiritual.  Recuerde lo que ya vimos – “la paga del pecado es muerte, mas la dádiva (regalo) de Dios es vida eterna en Jesucristo Señor nuestro” (Romanos 6:23).  Dios te ofrece un regalo increíble, la solución a tu problema del pecado.  Es gratis pero te va a costar caro.

¿Recuerdas como dije al principio que hay personas que al saber el propósito para sus vidas no tendrán el valor o el deseo de seguir el camino?  Has llegado a este punto.  De aquí o te vas adelante con el propósito por lo cual fuiste creado y comenzaras a cambiar tu mundo para el bien, a tener a Dios no como Juez sino como Padre, o te vuelvas atrás.  No hay campo medio.

Para seguir adelante solo tienes que aceptar el regalo que Dios te tiene. Es un acto de tu voluntad. Te pones cara a cara con Dios, no importa donde estés y le hables francamente de tu vida.  Le pides perdón por tu rebelión, por tu orgullo, por tu falta de reflejar el imagen de Dios, tu sabes cuales han sido tus pecados – los traes a Dios y pides que por favor El te intercambie los pecados por la vida perfecta de Jesús, que El reciba de ti tu culpa por la justicia perfecta de Cristo, que toma de ti tu vida imperfecta, fallada y pone a tu cuenta la vida perfecta de Jesús.  Significará humillarte ante Dios te una forma destrozante, quebrantada tu voluntad.  Pero Dios es amor, y lleno de misericordia y cumple con su palabra, y si pides el intercambio El te lo dará.  La promesa de Dios es: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

Tu momento de decisión ha llegado

Pues, ¿qué harás? Si ha llegado tu hora de arreglar cuentas con Dios, pues hágalo ya.  Deja de leer y habla con el Dios que te hizo a Su imagen y que quiere perdonarte tu pecados y ayudarte cumplir con el fin para el cual fuiste creado.  No hay palabras mágicas, lo que importa es la sinceridad de tu corazón, que hables con Dios desde el profundo de tu alma, honestamente, abiertamente.  Adelante, te espero del otro lado.

Viendo la vida del otro lado

Si hablaste con Dios y te deshiciste de tu pecado y culpa, pidiendo y recibiendo perdón de Dios por fe en lo que Cristo hizo por ti – te felicito.  Eres mi hermano o hermana espiritual y un día nos conoceremos en el mundo futuro.  Sí, tu destino eterno acaba de cambiar.  Pues, sin la perfección de Cristo a tu cuenta, habrías sufrido la paga te tus pecados tu mismo, una muerta espiritual que hubiera significado la separación eterna de Dios.  Imagínate – separado del Dios en cuyo imagen fuiste hecho.  Que tragedia hubiera sido.  Pero advertiste esa tragedia, y ya tu destino es una relación íntima con Dios, la habilidad de reflejar mejor y mejor el imagen de Dios a tus seres más queridos y los que te rodean. Y al final de esta vida, estarás en la presencia de Dios y gozarás de un mundo perfecto en donde todos que estemos allí reflejamos perfectamente el Dios quien nos hizo.  Será una vida que solo podremos imaginar aquí, pero será nuestra realidad eterna al morir.

Pero mientras tanto, es hora de cambiar todo.  ¿Recuerdas que dije que era un regalo gratis pero iba a costar caro?  Me explico.  Tienes una nueva vida espiritual en Cristo, tienes el Espíritu de Dios dentro de ti, como guía y ayuda.  Sin embargo, tus hábitos y deseos anteriores sigan contigo.  Ya no tienen la fuerza para controlarte, pero los impulsos de reflejar el imagen del diablo, lo que la Biblia llama “la carne” sigue con vida.  Lo que tenemos que hacer es poner a muerte esos deseos que reflejan imagen del diablo.  En un sentido tendrás que convertirte en hipócrita.  Si serás hipócrita.  Pero hipócrita a tu vieja vida, tus viejos deseos, tu viejo imagen.  O sea, tendrás deseos, emociones sentimientos fuertes que no reflejan a Dios.  En tiempos de dolor, decepción y tentación a hacer lo malo, esto deseos vendrán y serán reales.  Pero no actuaras de acuerdo a esos deseos – mas bien serás hipócrita hacia tu carne y tomaras la decisión de hacer el bueno aunque no lo sientes y no lo querrás hacer.  Si tu marido te hierre, o te mal trata, tendrás deseo de responder de igual manera, hiriendo la, no amarla, hablarla malamente.  Pero en ese momento tienes la oportunidad de cumplir con tu propósito y ser a él o a ella, imagen de Dios, y mostrarle amor, compasión, ternura, perdón.  Pero será difícil, porque demandará que parte de tu carne muera en ese momento.  Te costará caro, pero el resultado será beneficios no imaginables.

¿Cómo sabrás que debes hacer?

 Dios te ha dado un manual de instrucciones para tu nueva vida – es la Biblia.  Léalo, comenzando en el nuevo testamento. Lee las cartas escritas a otros que pusieron su fe en Jesucristo – cartas escritas a los Romanos, y los Efesios y el evangelio de Juan, un seguidor de Jesús, todos estos son excelentes puntos de comienzo.  Léalo detenidamente pidiendo que Dios te de entendimiento.  Habla con Dios con frecuencia, como amigo, como Padre.  Habla a Jesús que ya sabe lo que es vivir la vida que estas viviendo.  Está contigo y quiere escuchar de ti, y te responderá por medio de lo que lees en la Biblia, y por medio del Espíritu Santo.

Buscas a otros que como tu desean reflejar el imagen de Dios.  Busca una iglesia evangélica cristiana, donde adoran a Dios de corazón y donde dan enseñanza de la Biblia todos los domingos.  Allí encontraras otros hermanos y hermanas que te podrán animar.  Pero recuerde que como tu, son imperfectos, están en proceso de poner a muerte la carne, y están aprendiendo mejor reflejar el imagen de Dios.  No lo harán perfectamente, pero ni tampoco tu.  Pero tienen el mismo deseo, el mismo propósito y el mismo destino.

Pues allí lo tienes.  Ya sabes quien eres – Imagen de Dios.  Tu valor está en quien eres, no en lo que haces.

Ya tienes un propósito en la vida, conocer a Dios como tu Todo, estar en relación intima con El, dejando que El te guía, te cuida, te dirija.  Y entre más y mejor conoces a Dios, mejor podrás compartir con otros lo que has descubierto y mejor podrás reflejar ese imagen a un mundo que lo necesita ver.

Ya sabes tu destino, al terminar esta vida aquí, gozar de la presencia de Dios sin la lucha con el pecado y la carne que tenemos en esta vida terrenal.  Una eternidad rodeado de todo que es Dios – amor, paz, bondad, gozo.

Pensamiento final

Si esto te haya ayudado de alguna manera, gracias a Dios.  Compártelo con otro. Si deseas compartir tu alegría o un comentario conmigo, podrás hacerlo en esta dirección de correo electrónico:

joel <arroba> irr.org  (Lo pongo así para evitar el spam.)

Adelante con Cristo.  Y recuerde que toda persona quien ves es imagen de Dios.

Joel B Groat, Siervo, misionero, embajador y ministro de mi Jefe y mejor amigo Jesús