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Capítulo 1: ¿Quien es nuestro Padre Celestial?

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Capítulo 1: ¿Quien es nuestro Padre Celestial?

Principios del Evangelio Guía de estudio de las escrituras.

Existe Un solo Dios

  • ¿Cuántos Dioses existen?

La primera frase de la Biblia dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1). Estas famosas palabras dibujan una línea entre Dios, el Creador, y todo lo demás, que es su creación. La expresión “los cielos y la tierra” es una manera Hebrea de decir “todo desde arriba (los cielos) hasta abajo (la tierra).” El Apóstol de Pablo dividió toda la existencia en dos categorías: “el Creador,” a quien sólo debemos adorar, y “la creación,” que nunca debe ser confundida con el Creador (Romanos 1:25).  

"A la luz de lo que la Biblia dice, ¿existe la posibilidad de que existan otros dioses que la Biblia por alguna razón no lo menciona?

El primero de los Diez Mandamientos dice, “Yo soy Jehová tu Dios (Elojim), que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Deuteronomio 5:6-7). La razón por la que Israel no debe tener otros dioses ¡es porque no hay otros dioses! El credo Judío hasta estos días es una confesión tomada directamente de las palabras de Moisés: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Deuteronomio 6:4). Este único Dios, llamado Jehová, sólo él creó el universo: “Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí  mismo.” (Isaías 44:24). Aún el mismo Dios no sabe de algún otro dios: “No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno” (Isaías 44:8).Tal vez, la verdad más básica y fundamental de la Biblia es que sólo hay un Dios, y que El solo nos creó. Dios demostró esta verdad al pueblo de Israel cuando los sacó de la tierra de Egipto por medio de milagros asombrosos nunca antes vistos: “A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él” (Deuteronomio 4:35). Aunque mucha gente ha dicho que el Antiguo Testamento habla al menos de dos diferentes Dioses –Jehová (Yahweh) y Elohim—este versículo y muchos otros como este directamente contradicen esta idea. En la Biblia el  nombre Jehová, es la traducción del nombre de Dios en hebreo Yahweh, (y es el nombre personal de Dios dado a Moisés) mientras donde encontramos la palabra “Dios” en el Antiguo Testamento esto es la traducción de la palabra en hebreo Elojim (una palabra general para Dios). Entonces lo que Moisés está diciendo literalmente aquí en Deuteronomio 4:35 es que “Jehová es Elojim; y no hay otro fuera de él.” Por si acaso alguien no lo logro captar, Moisés lo vuelve a decir, más enfático aún: “Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios (Elojim) arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.”  (Deuteronomio 4:39). 

Incluidas en las obras creadas por Dios, están los seres espirituales y celestiales, así como todos los seres humanos. “ Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos  de los cielos te adoran” (Nehemías 9:6). “Todos sus ángeles” y “todas sus huestes” están para “Adorar a Jehová,” porque “el mandó y fueron creados” (Salmos 148:2-5).

  • A la luz de lo que la Biblia dice, ¿existe la posibilidad de que existan otros dioses que la Biblia por alguna razón no lo menciona?

La Naturaleza Única de Dios

  • ¿Cómo es Dios diferente a cualquier persona o otra cosa?

 La Biblia dice que Dios creó a los seres humanos a su imagen (Génesis 1:26-27). Esta declaración significa que Dios quiso que los seres humanos fueran como él de alguna manera. Al mismo tiempo, sabemos que esto no significa que Dios tuvo la intención de que llegáramos a ser dioses. Jehová les dijo a los Judíos, “antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.” (Isaías 43:10). Piensen en la moneda que Jesús dijo que tenía la “imagen” de César y por esa razón le pertenecía: esa moneda tenía algún parecido a César, pero no era el mismo tipo de ser, la misma situación, como César (que fue un hombre, ¡no una moneda!). Asimismo, portamos la imagen de Dios y por tal un parecido de alguna manera, y le pertenecemos –pero no somos el mismo tipo de ser que Dios (Mateo 22:18-21). De hecho, un tema principal de la Biblia es que Dios no tiene ninguna similitud a algo de su creación (Éxodo 8:10; 1 Reyes 8:23; Isaías 40:18, 25; Jeremías 10.6-7).

En ningún lugar la Biblia dice que Dios es por naturaleza un hombre, o que Dios el Padre tiene un cuerpo de algún tipo, mucho menos un cuerpo de carne y hueso. Cuando Moisés dijo, “Dios no es hombre, para que mienta” (Números 23:19), no sólo está diciendo que Dios es incapaz de mentir, sino que es incapaz de mentir porque no es un ser humano. “porque Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti;” (Oseas 11:9). Dios por naturaleza es un ser infinito y trascendente: “Dios es Espíritu” (Juan 4:24). Cuando Salomón dedicó el primer templo de Jerusalén, él comprendió que Dios no era un ser físico que iba a literalmente hacer su residencia en el  templo. “He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?” (1 Reyes 8:27). Esto no quiere decir que Dios no puede tomar una naturaleza corporal si así lo desea. El Nuevo Testamento nos revela que Dios tomó una forma corporal cuando en la persona del Hijo se hizo carne (Juan 1:14; Col. 2:9). La Biblia no enseña que un hombre se hizo Dios, sino que Dios tomó la forma de hombre (ver también Filipenses 2:5-7).

  • ¿Por qué es importante comprender las maneras en que Dios es único?

  • ¿El hecho de que Dios nos creó “a la imagen de Dios” significa que Dios tiene un cuerpo de carne y hueso?

 

¿Qué Significa el Conocer a Dios?

  • ¿Cómo puedo saber si en realidad conozco a Dios?

No hay nada más importante que conocer a Dios. La vida eterna consiste en conocer al Padre, quien es el único Dios verdadero, y conocer al Hijo, Cristo Jesús, a quien el Padre envió (Juan 17:3). El conocer a Jesús va a la par de conocer a Dios, porque Jesús mismo es Dios (Juan 1:1; 20:28; Tito 2:13; 2 Pedro 1:1).

De hecho, es sólo a través de conocer a Jesús como nuestro Señor y Salvador  crucificado y resucitado que podemos conocer a Dios y tener una amorosa relación con él. Como lo explica Pablo,  ya que el mundo no pudo alcanzar un verdadero conocimiento de Dios por medio de su mejor filosofía o sabiduría, Dios hizo posible que lo conociéramos por medio del mensaje sencillo del evangelio de la muerte de Cristo en la cruz  (1 Corintios 1:21).

Si vamos a conocer a Dios en Cristo Jesús, debemos aceptar esta buenas nuevas, y poner nuestra esperanza y confianza para la eternidad en él, no en nosotros  mismos (2 Corintios 1:9). “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia” (Tito 3:5). “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9). Si nuestra esperanza está en nuestras buenas obras, en nuestro comportamiento amable, o en nuestra propia fidelidad, en realidad no conocemos a Dios. Las buenas obras son el fruto de una relación genuina con Cristo Jesús, no las bases para tal relación (Efesios 2:10).

¿Cómo podemos saber si conocemos a Dios en realidad? La Biblia nos da varios indicadores por los cuales podemos probar a nosotros mismos si en realidad conocemos a Dios. Cuatro indicadores sobresalen.

En primer lugar, como hemos visto, una señal clave de que conocemos a Dios es que nuestra esperanza y confianza están en Dios y no en nosotros (2 Corintios 1:9; Efesios 2:8-9; Tito 3:5-7). En un sentido muy crucial y real, la vida Cristiana no se basa en lo que nosotros hacemos por Dios, sino en lo que Dios hace por nosotros. Como lo explica el apóstol Pablo “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo” (Gálatas 6:14).

Segundo lugar, una persona que conoce a Dios sabe que ese conocimiento está centrado en la persona de Cristo Jesús y en su muerte en la cruz (1 Corintios 2:2). Jesús vino y murió para que pudiéramos conocer al Padre –para así ser reconciliados con él (Mateo 11:27; Romanos 5:1-11; 1 Corintios 1:21). Antes de que viniera Jesús, aún el pueblo Judío, a quienes se les había revelado Dios, lo mejor que podían tener era un conocimiento limitado de Dios. Jesús vino para que pudiéramos conocer y adorar al Padre “en espíritu y verdad” (Juan 4:23-24).

Tercer lugar, la persona que conoce a Dios muestra que le conoce por la manera en que interactúa con otra gente (Tito 1:16), y particularmente por su amor (1 Juan 4:7-8). Dios ciertamente espera que obedezcamos sus mandamientos, especialmente los mandamientos de amar a Dios y amar a nuestro prójimo (Levítico 19:18; Deuteronomio 6: 4-5; Mateo 22:34-39). Sin embargo, nunca podremos ser lo suficientemente obedientes o amar lo suficiente, o ser lo suficientemente buenos para tener una relación con Dios a base de esas cosas. Si conocemos a Dios, nuestro enfoque será solo en que tan bueno es él, no en que tan buenos somos nosotros.

Finalmente, una persona que conoce a Dios escucha y acepta las enseñanzas de los apóstoles de Jesús en la Biblia. Juan, hablando de sí mismo como un apóstol, escribió esto: “Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error” (1 Juan 4:6). Es vital que pongamos bajo esta prueba a todas las corrientes religiosas.  Cualquiera que afirma conocer a Dios y hablar por él deber mostrar que sus enseñanzas están de acuerdo con aquellas de los apóstoles originales del Señor Jesucristo. Esto incluye a hombres como los líderes de la Iglesia SUD, que afirman ser apóstoles de Cristo de la época moderna. Si estos hombres son en realidad apóstoles, debemos oírlos y ponerles atención. Por otro lado, si sus enseñanzas no están de acuerdo con la Biblia, debemos concluir que sus enseñanzas no son de Dios.

  • Pase tiempo reflexionando en qué tan importante es para usted que usted conozca a Dios en verdad. ¿Es más importante que cualquier otra cosa? ¿existe algo interponiéndose entre su propósito de buscar la verdad sobre Dios?

  • ¿Está de acuerdo con los cuatro indicadores del genuino conocimiento de Dios discutidos antes? Si tiene dudas o está en desacuerdo  con alguno de ellos, tal vez quiera hacer una nota personal y reflexionar en estos puntos.

 

Para Más Estudio:

27 Pasajes Bíblicos que Explícitamente Enseñan que Sólo Hay un Dios. Una lista de citas de la Versión Reina Valera.

¿Son Jehová y Elojim Dioses diferentes?  Un artículo que explora este dilema.