You are here

Los Mormones: Sus Doctrinas Refutadas a la Luz de la Biblia

Printer-friendly version

Los Mormones: Sus Doctrinas Refutadas a la Luz de la Biblia

Capítulo 6a — Salvación

“Creemos que los hombres serán castigados por sus propios pecados, y no por la transgresión de Adán.” ... “Creemos que por la Expiación de Cristo todo el género humano puede salvarse, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del evangelio.” ... “Creemos que los primeros principios y ordenanzas de evangelio son: primero, Fe en el Señor Jesucristo; segundo, Arrepentimiento; tercero, Bautismo por inmersión para la remisión de pecados; cuarto, Imposición de manos para comunicar el don del Espíritu Santo.” ―Segundo, tercero y cuarto artículos de fe, por José Smith.

Capítulo 6a — Esta es la primera parte de cuatro del capítulo 6 que examina lo que la iglesia mormona enseña acerca de la salvación. Mira cuidadosamente a los problemas semánticos, los dos tipos de salvación dentro de la iglesia SUD que son la salvación general y la salvación personal. Explica los requisitos de la iglesia mormón para tener la salvación personal — o sea las obras que son necesarias para obtener vida eterna.

Problemas semánticos

Cuando los mormones y los creyentes bíblicos cristianos tratan de comunicarse, usualmente existe un problema semántico. Los SUD usan términos bíblicos definidos no por la Biblia sino por otras autoridades. De esta manera, las enseñanzas mormonas sobre el pecado, la salvación y aun sobre el Salvador, son muy diferentes del cristianismo histórico y bíblico.

Por ejemplo, el apóstol Juan Widtsoe dice: “En el verdadero evangelio de Jesucristo, no hay pecado original” (ER, p. 195). El apóstol Bruce McConkie dice también en MD, p. 804: “Es correcto y según el patrón bíblico hablar de la transgresión de Adán, pero no del pecado de Adán.” Justamente antes de esta declaración dijo: “Es posible transgredir una ley sin cometer pecado como en el caso de Adán y Eva en el Jardín de Edén.” Esa es una declaración muy curiosa, porque 1 Juan 3:4 declara que “el pecado es la transgresión de la ley.”

Refiriéndose al segundo artículo de fe (arriba), el apóstol James Talmage dice, “la justicia divina prohibe que se nos considere pecadores solamente porque nuestros padres transgredieron” (AF, p. 522). Por supuesto, no se nos considera pecadores “solamente” por causa de Adán, “porque todos pecaron” (Romanos 3:23). Pero también es verdad que “el pecado entró en el mundo por un hombre (Adán)” (Romanos 5:12). Así que somos “hijos de desobediencia” y “por naturaleza, hijos de ira” (Efesios 2:2, 3). Es por esto que los hombres necesitan nacer de nuevo (Juan 3:3, 7), y así llegar a ser hijos de Dios (Juan 1:12, 13). Aun el LM enseña esto en II Nefi 2:21: “él mostró a todos los hombres que estaban perdidos a causa de la transgresión de sus padres” (Adán Y Eva). Y en Mosíah 3:19 dice: “Porque el hombre natural es enemigo de Dios, y lo ha sido desde la caída de Adán.” Así que el LM dice que los hombres deben “nacer de nuevo” y llegar a ser hijos de Dios (Mosíah 3:18-19, 27:25, etcétera.) En PGP, Moisés 5:13 dice que desde el tiempo cuando Adán y Eva escucharon a Satanás, “los hombres empezaron a ser carnales, sensuales y diabólicos.” El presidente José Fielding Smith dice también en DS, Tomo II, p. 280, que “la humanidad (es) carnal, sensual, y diabólica por naturaleza.”

Pero la mayor parte de los mormones niegan que son pecadores por naturaleza, y piensan de sí mismos como dioses en potencia, como dijo el apóstol Juan Widtsoe: “Dios y el hombre son de la misma raza, difiriendo solamente en sus grados de progreso” (Rational Theology, p. 61, GTA p. 107). Por esto, la doctrina de la “progresión eterna”, que encierra el concepto de la salvación SUD, necesita definirse. Todos los SUD sinceros creen en Jesucristo como Salvador. Pero ¿qué es la salvación y cuál es su parte en proveernos de ella?

Dos tipos de salvación SUD

En DS, Tomo I, p. 134, José Fielding Smith dice: “La salvación es doble: General, la que viene a todos los hombres sin relación a una creencia en Cristo (en esta vida); e individual, la que el hombre merece por sus propios actos en vida, y por obediencia a las leyes y ordenanzas del evangelio.” Dice también James Talmage en AF, p. 95: “El primer efecto es eximir a todo el género humano del castigo de la caída, y así proveer un plan de Salvación General. El segundo efecto consiste en facilitar una Salvación Individual, mediante la cual la humanidad puede obtener la remisión de pecados personales. En vista de que estos pecados son las consecuencias de hechos individuales, justo es que el perdón de ellos sea su condición de cumplir individualmente los requisitos prescritos, la ‘obediencia a las leyes y ordenanzas del evangelio.’”

Salvación General

Los escritores mormones con frecuencia llaman la “salvación general” una “salvación universal”, o sencillamente la “salvación.” Según el folleto titulado Las Contribuciones de José Smith, p. 5, “habrá salvación general para todos en el sentido en que el término es generalmente usado, pero la salvación, que significa resurrección, no es exaltación.” Y en el folleto Lo que Piensan los Mormones de Cristo, p. 21, el apóstol Bruce McConkie dice: “Todos los hombres son salvos por la gracia sola sin ningún hecho por su parte, lo que quiere decir es que resucitarán y se harán inmortales por el sacrificio expiatorio de Cristo.”

Así sabemos que la salvación general SUD significa la resurrección. En ninguna parte enseña la Biblia que la salvación significa resurrección. Al contrario, Corintios 6:2 dice: “He aquí ahora el día de salvación.” ¿Sucede ahora la salvación? Los SUD parecen no entender 1 Timoteo 1:15 que dice: “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.” Pero ellos creen que todos los hombres, muy a pesar de alguna creencia en esta vida, (los ateos inclusive) recibirán una salvación general o la resurrección a causa de la expiación de Cristo. Los SUD tratan de apoyar estas pretensiones usando Romanos 5:18 y 1 Corintios 15:22. Todos sí serán resucitados, pero habrá una “resurrección de condenación” así como una “resurrección de vida”, dijo Jesús en Juan 5:29. Pero la resurrección de condenación no es salvación. Sin embargo, McConkie así la llama en MD, p. 669: “Los que ganan sólo esta salvación general o incondicional, serán juzgados todavía según sus obras, y recibirán sus lugares en un reino terrestre o telestial. Así serán condenados.”

El mormonismo enseña que todos menos unos cuantos hijos de perdición serán salvos o resucitados para uno de tres grados de gloria. En AF, p. 99 dice Talmage: “Para todos aquellos que no hayan perdido su derecho, a ello, habrá algún grado de salvación.” Pero en Juan 3:18 Jesús declaró: “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” Pero enseñar que los incrédulos son salvos, con una “salvación general” por medio de Cristo y al mismo tiempo que son “condenados”, ¡le confunde a uno!

Algunos versículos que niegan el concepto de la salvación general, son: Juan 10:9 donde Jesús dijo, “El que por mí entrare, será salvo.” Hechos 16:31 registra que Pablo y Silas le dijeron al carcelero de Filipos: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo.” En Juan 14:6 Jesús dijo, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.” Véase también Romanos 10:9, 10, 13, Hechos 2:21, 4:12, 2 Timoteo 3:15.) No existe apoyo bíblico para el concepto de la salvación que signifique “resurrección” o que alguno sea salvo sino por la fe en Cristo.

Salvación personal

El apóstol SUD Bruce McConkie dice en MD, p. 670: “La salvación completa se logra en virtud de conocimiento, verdad, justicia y todos los verdaderos principios. Muchas condiciones deben existir para hacer disponible la salvación para los hombres. Sin la expiación, el evangelio, el sacerdocio, y el poder sellador, no existiría ninguna salvación. Sin la revelación continua, los ángeles ministradores, los milagros, la frecuencia de los dones espirituales, no habría ninguna salvación. No hay salvación fuera de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.”

La “salvación individual” o la “exaltación”, es aquello que merece el hombre por su “obediencia a las leyes y ordenanzas del evangelio.” (Cuatro de esos requisitos se mencionan en el cuarto artículo de fe, citado al principio de este capítulo.) Pero muchas otras cosas son necesarias para el que espera llegar a la deidad en la más alta gloria del reino celestial. Entre ellas están estas: membresía en la única y verdadera iglesia (SUD), guardar los mandamientos, reconocer a José Smith y a sus sucesores como portavoces de Dios, hacer la obra del templo que le corresponde a uno, etcétera.

Veamos un poco más acerca de cada uno de estos requisitos para la “salvación individual”, comenzando con el cuarto artículo de fe.

Fe en el Señor Jesucristo. Recuerde que el Cristo del mormonismo es un hermano espiritual de Satanás. Llegó a ser un dios por la progresión eterna y se casó y tuvo hijos físicos. Su expiación provee la resurrección para todos los hombres y abre la puerta para que los hombres “trabajen para ganar” su salvación individual. (Para leer una discusión más completa sobre el concepto mormón de Cristo, véase nuestro capítulo sobre “Dios.”)

Además, esta fe no justifica a nadie. En AF, p. 527, dice Talmage: “El dogma sectario de justificación únicamente por la fe, ha ejercido una influencia nociva.” Dos veces ... aquí y en la p. 118, la llama una “doctrina perniciosa.” Pero dice Pablo en Romanos 3:28, “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley.” Y en Romanos 5:1 declaró: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” También escribió Pablo esta advertencia a los Gálatas (1:8, 9), “Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema (maldito).”

Arrepentimiento. Hechos 17:30 dice, “Dios ... manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.” Con respecto a la salvación, el arrepentimiento significa cambiar su pensamiento acerca de Cristo (Hechos 16:31), lo cual produce una vida cambiada (Tito 2:12). Pero en AF, p. 126, Talmage dice: “aprendamos por las escrituras que, de acuerdo con ciertas condiciones, se puede lograr el arrepentimiento más allá del estado mortal.” En p. 164 aun sugiere que fue “justo y propio que se llevase el evangelio a los espíritus que fueron desobedientes ... que han rechazado la palabra en diversas ocasiones.”

McConkie, sin embargo, dice en MD, p. 621, “Esta vida es la que se le da al hombre para que se arrepienta y se prepare a encontrarse con Dios. Los que han tenido la oportunidad de aceptar la verdad, están obligados a recibirla; de otra manera, se les negará la salvación completa. Son vanas las esperanzas del arrepentimiento en la cama de la muerte. Como dijo Amulek, ‘Porque si habéis demorado el día de vuestro arrepentimiento, aun hasta la muerte, he aquí os habéis sujetado al espíritu del Señor y no tiene cabida en vosotros, y el diablo tiene todo poder sobre vosotros; y este es el estado final del malvado’ ” (LM, Alma 34:35). Los apóstoles Talmage y McConkie no parecen estar de acuerdo.

Bautismo. Muchos SUD creen que los bautistas y otros que bautizan por inmersión, tienen en común a lo menos una cosa: el bautismo por inmersión “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.” Realmente, el bautismo mormón es muy diferente. En MD, p. 70, dice McConkie: “El bautismo sirve para cuatro fines: 1) Es para la remisión de pecados. 2) Admite a la persona arrepentida a membresía en la iglesia y el reino de Dios en la tierra. 3) Es la puerta al reino celestial. 4) Es el medio por el que se abre la puerta a la santificación personal.” En p. 101 dijo también McConkie: “El segundo nacimiento comienza cuando son bautizados los hombres por un administrador legal.”

Pero el mormonismo enseña que “todos los hombres nacieron primero en la preexistencia como prole literal de Dios nuestro Padre celestial” (MD, p. 84). Luego, ¿por qué necesitan nacer de nuevo los hombres? McConkie lo explica en MD, p. 761: “Los niños pequeños viven espiritualmente hasta que lleguen a la edad de la responsabilidad (Moroni 8:8-26). Entonces se mueren espiritualmente a menos que nazcan de nuevo...por medio del bautismo nacen del agua y del Espíritu.” La edad de responsabilidad de los SUD, es ocho años (DC 68:25-27).

Entonces en MD, p. 745, dice McConkie: “Los que reciben el evangelio y se unen a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, reciben el poder de llegar a ser hijos de Dios” (DC 11:30, 35:2, 39:1-6, 45:8, Juan 1:12). De los textos que menciona, sólo dos mencionan el bautismo (DC 39:6). Todos los demás dicen sencillamente que uno llega a ser hijo de Dios sólo por recibir a Cristo.

En LM, Mosíah 27:25, dice: “todo el género humano ... debe nacer otra vez; sí, nacer de Dios, ser cambiados de su estado carnal y caído, a un estado de rectitud, redimidos de Dios, convertidos en hijos e hijas suyos. Pero el bautismo no es mencionado en este contexto. En la Biblia, Gálatas 3:26, Juan 1:12, 13, etcétera, enseña que llegamos a ser “hijos de Dios por fe en Cristo Jesús.”

Los SUD ponen énfasis en la necesidad del sacerdocio si Dios ha de reconocer como válido nuestro bautismo. Pero en ninguna parte de la Biblia dice que Dios reconoce o no, este o aquel otro bautismo. En el único caso de un segundo bautismo mencionado en las Escrituras (Hechos 19:1-5), la cuestión no era ni de autoridad ni de sacerdocio, como afirman los SUD. El problema consistió en que aquellos discípulos de Efeso, fueron bautizados “para arrepentimiento” por el bautismo de Juan, pero no sabían nada del Espíritu Santo (Hechos 19:2-4). Cuando oyeron a Pablo predicar el mensaje del Nuevo Testamento, “fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.” Claramente hay diferencia entre el bautismo de Juan y el del creyente en el nombre de Jesucristo. Otros textos sobre el bautismo de Juan, son Marcos 1;4, Mateo 3:11, Lucas 7:29 y Hechos 13:24.

Si el sacerdocio hubiera sido la cuestión, el bautismo de Juan hubiera sido suficiente. Juan nació en el sacerdocio aarónico (Lucas 15:5-13). También bautizó a Jesús (Mateo 3:13-17). Además, los SUD creen que el sacerdote aarónico está capacitado para bautizar, y por eso debiera ser suficiente, si es que la cuestión fuera solamente la autoridad, en Hechos 19:1-5. Pero el sacerdocio aarónico no tenía nada que ver con este asunto, porque el sumo sacerdote Jesús ya había venido. Juan nunca mencionó su sacerdocio; ni nunca enseñó Jesús que el sacerdocio fuera necesario para enseñar y bautizar.

Esa es otra suposición sin fundamento de los SUD. Sin embargo, el apóstol SUD Orson Pratt dice en The Seer, p. 255: “¿Pero quién en esta generación tiene autoridad para bautizar? Nadie sino los que han recibido la autoridad en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días: todas las otras iglesias están enteramente destituidas de toda autoridad de parte de Dios; y cualquiera persona que recibe el bautismo o la santa cena de sus manos, ofenderá grandemente a Dios; porque él los ve como los más corrompidos de todos los pueblos. Tanto católicos como protestantes son nada menos que ‘la ramera de Babilonia’ a quien el Señor denuncia por la boca de Juan el revelador como habiendo corrompido a toda la tierra con sus fornicaciones y maldades.”

Los mormones también practican “el bautismo para la remisión de pecados.” Para darle el apoyo de las Escrituras, hacen uso de Juan 3:5, aunque la palabra “bautismo” no aparece en este texto. Jesús habla allí de la diferencia entre el primer nacimiento (físico) y el segundo (espiritual). En Juan 3:7 dice Jesús: “Os es necesario nacer de nuevo (literalmente, nacer otra vez, o de arriba).” Y en Juan 3:3 dice: “el que no naciere de nuevo (otra vez, o de arriba) no puede ver el reino de Dios.” En el v. 4 Nicodemo pregunta: “¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?” Observemos que Nicodemo habla del nacimiento físico. Jesús contestó en el v. 5: “el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Luego siguen sus palabras en el v. 6: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.”

Muchos estudiantes de la Biblia creen que el “nacer de agua” en este texto, se refiere al nacimiento físico, ya que los niños nacen de agua, literalmente. Seguramente Nicodemo, un regidor entre los judíos, conocía la práctica común del bautismo. De manera que si Jesús le dijera en Juan 3 que necesitaba bautizarse para nacer de nuevo, Nicodemo le hubiera entendido; no hubiera hecho esa pregunta en el v. 9.

Otros textos bíblicos usados para comprobar la “regeneración bautismal” son: Romanos 6:3, 1 Pedro 3:21, Marcos 16:16, Hechos 2:38, 22:16, Gálatas 3:27, Efesios 5:26 y Tito 3:5. Pero si estos versos enseñan que el bautismo lava al individuo del pecado, la Biblia se contradice, porque 1 Juan 1:7 declara: “la sangre de Jesucristo, su Hijo (de Dios) nos limpia de todo pecado.” Si la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado, ¿cuánto pecado puede limpiar el bautismo?

Un librito sobre el bautismo, que ayuda mucho, se titula, Is Baptism Essential to Salvation?, por Alvin Crouch, editado por Broadman Press. Si es necesario el bautismo para salvarse, diría Pablo en 1 Corintios 1:14-18: “Doy gracias a Dios que ninguno de vosotros es salvo.” Pero realmente dijo: “Doy gracias a Dios que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo...pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo. Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” Luego en el v. 21: “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.”

Ciertamente el bautismo con agua es necesario para los que quieren obedecer al Señor. Pero Romanos 6:1-6 y Colosenses 2:12 indican que el bautismo del creyente nos “identifica” con Cristo porque nacimos de arriba por la fe en Cristo Jesús (Gálatas 3:26). También 1 Pedro 3:21 declara que el bautismo es figura o símbolo: “No quitando (lavando) las inmundicias (pecados) de la carne.” Y es “la aspiración de una buena conciencia hacia Dios”, demostrada por la obediencia. Pero somos salvos “por la resurrección de Jesucristo.” El bautismo sigue a la salvación, como en Hechos 8:32, 39, 10:44-48 y 16:25-34.

Aun el LM, Mosíah 4:8 dice, “Y no hay otra salvación aparte de ésta de que se ha hablado; ni tampoco otras condiciones por las cuales el hombre podrá ser salvo, sino las que os he dicho.” Pero solamente es mencionada la salvación por la sangre expiatoria de Cristo, y en ninguna parte de este “sermón” del Rey Benjamín se encuentra el bautismo. Alma 11:40 y 38:9 también mencionan la salvación sin el bautismo. Ni la Biblia ni el LM dicen nada sobre el reconocimiento del bautismo por el Señor, basado en el sacerdocio. Y recuerde que el LM es “la plenitud del evangelio” (DC 20:9).

Moroni 8:11 del LM dice que el bautismo “es para arrepentimiento”, pero DC 20:37 dice que aquellos cuyas obras “manifiestan ... que han recibido el Espíritu de Cristo para la remisión de sus pecados, serán recibidos en la iglesia por el bautismo.” Así que la escritura SUD oscurece y no aclara la doctrina del bautismo.

Los SUD preguntan con frecuencia: “¿Por qué fue bautizado Jesús si el bautismo no es esencial para la salvación?” Ellos dicen que Jesús es nuestro ejemplo. Pero dicen también que Jesús no tuvo pecado, y por eso no podría ser nuestro ejemplo al bautizarse por la remisión de pecados. Entonces, ¿por qué fue bautizado? En Mateo 3:15 Jesús le dijo a Juan: “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia.” Decía, en efecto: “Tú, Juan el Bautista, eres el último profeta del Antiguo Testamento (Lucas 16;16, Mateo 11:13). Yo he venido para cumplir la ley” (Mateo 5:17). “Así, cumpliremos toda justicia.” “Permite que así sea ahora (bautizarme tú), porque más tarde será diferente.” Es muy claro que el bautismo de Jesús no lo salvó a El, aunque fue necesario cumplir toda justicia.

Los SUD afirman que el bautismo del niño es del diablo. Sin embargo, DC 68:27 dice: “Y sus hijos serán bautizados para la remisión de pecados cuando tengan ocho años de edad, y recibirán la imposición de manos.” El v.25 dice que esta “imposición de manos” es para recibir “el don del Espíritu Santo.” No podemos oponernos al bautismo del niño de ocho años si ha creído personalmente en Jesucristo. Pero el acto de bautizar al niño sólo porque tenga ocho años de edad es contrario a la palabra de Dios. En Hechos 8:36, 37 Felipe predicaba acerca de Jesucristo al eunuco etíope, quien quiso ser bautizado en ese mismo momento. Y Felipe le dijo: “Si crees de todo corazón, bien puedes.” Dice también Hechos 2:41: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados.”

Niños de ocho años pueden ser diferentes el uno del otro, tanto como uno de cuatro años difiere de otro de doce años.

Así que la cuestión es su fe, no su edad. En LM, Moroni 8:22-23 dice: “todos los niños pequeñitos viven en Cristo, así como todos aquellos que están sin ley. Porque el poder de la redención comprende a todos aquellos que se hallan sin ley; por tanto, el que no ha sido condenado, o el que no está bajo condenación, no puede arrepentirse; y para tal el bautismo de nada sirve, antes es una burla a los ojos de Dios, porque se niegan las misericordias de Cristo y el poder de su Santo Espíritu, y se fía en las obras muertas.”

Observemos que todos los niños pequeñitos y los que están sin ley, están ahora vivos en Cristo, y no necesitan ni el arrepentimiento ni el bautismo. (Véase también Moroni 8:11-14.) Esto contradice también lo que enseñan los SUD sobre el proselitismo, la investigación de las genealogías y el bautizarse por los muertos para ayudar a salvarlos. En este caso también, se contradicen las escrituras de los mormones, y sus doctrinas y prácticas.

Es verdad que no todos los cristianos están de acuerdo sobre los detalles relacionados con el bautismo con agua. Pero sí, están de acuerdo en esto: que el bautismo del Espíritu Santo debe interesarnos más que nada (Mateo 3:11, Hechos 1:5). Dice en 1 Corintios 12:13: “por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo.” Este es el bautismo mencionado en Efesios 4:5 como el único. Sin este bautismo, el de agua no significa nada, porque es el nuevo nacimiento que experimenta todo creyente en el momento cuando confía en Cristo. Por él, llegamos a ser miembros del cuerpo de Cristo, la iglesia (Colosenses 1:18, 24).