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Los Mormones: Sus Doctrinas Refutadas a la Luz de la Biblia

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Los Mormones: Sus Doctrinas Refutadas a la Luz de la Biblia

Capítulo 6b — Salvación (continuado)

La imposición de manos. Dice Talmage en AF, p.186: “La autoridad para conferir de esta manera el Espíritu Santo corresponde al sacerdocio mayor o el de Melquisedec, mientras que un presbítero que está oficiando en las ordenanzas del sacerdocio menor o aarónico puede administrar el bautismo de agua.” Y en p. 185 dice: “La ordenanza de la imposición de manos para comunicar el Espíritu Santo está asociada con la de confirmar en la iglesia. El élder (anciano) que oficia, obrando en el nombre y por la autoridad de Jesucristo, dice: ‘recibe el Espíritu Santo’, y signe diciendo, ‘te confirmo miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.’”

Capítulo 6b — Esta es la segunda parte de cuatro del capítulo 6 acerca del sistema de salvación dentro de la iglesia mormona. Examina en continuación las obras que se tiene que hacer para tener salvación personal, o sea, la vida eterna.

En EPJS, p240, dice Smith: “Existe una diferencia entre el Espíritu Santo y el don del Espíritu Santo. Cornelio recibió el Espíritu Santo antes de bautizarse, que para él fue poder convincente de Dios de la veracidad del evangelio; más no podía recibir el don del Espíritu Santo sino hasta después de ser bautizado.” Smith no leyó con mucho cuidado, porque Cornelio recibió el don del Espíritu Santo según el v. 45, pero no fue bautizado sino hasta más tarde (Hechos 10:48). Los apóstoles sí impusieron las manos para dar el Espíritu Santo (véase Hechos 8:18, 19:6, etcétera). Rechazamos, sin embargo, la enseñanza SUD que esta era el único modo de recibir el don del Espíritu Santo. Y ni un solo versículo habla de la imposición de manos para confirmar la membresía de nadie en la iglesia. Ni hay escritura que diga que los apóstoles necesitaban el sacerdocio para imponer las manos en nadie. Así que cuando los SUD pretenden que este rito sea necesario para la salvación personal, hablan sin el apoyo de las Escrituras.

Membresía en la iglesia. El mormonismo está fundado en la suposición de que es la iglesia verdadera, restaurada en la tierra por medio del profeta José Smith. DC 1:30 la llama: “la única iglesia verdadera y viviente sobre toda la faz de la tierra.” Y DC 10:55 declara, “quienes pertenecen a mi iglesia no deben temer, pues tales heredarán el reino de los cielos.” Otra vez en GTA, p. 166, declara Milton R. Hunter que para entrar en el cielo más elevado, el celestial, el hombre “debe hacerse miembro y vivir según los principios evangélicos y las ordenanzas de la iglesia verdadera del Maestro, que es la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, restaurada en la tierra por la revelaciones divinas, dadas al Profeta José Smith.”

Si nadie puede entrar a la presencia de Dios (en el reino celestial) sin unirse a la iglesia SUD, entonces la Biblia no es cierta, porque en 1 Timoteo 2:5 declara: “hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres.” Si necesitamos la iglesia SUD junto con Cristo, entonces no hay solamente un mediador, sino dos o más. Otra vez en Juan 14:6, dijo Jesús: “Yo soy el camino ... nadie viene al Padre sino por mí.” No dijo: “Nadie viene al Padre sino por mi iglesia.” Pero el 8 de abril de 1973, el apóstol Marcos E, Peterson dijo: “La salvación está en la iglesia, y se obtiene sólo por medio de la iglesia” (Deseret News, sección eclesiástica, p. 41 de 14 de abril de 1973.)

En ninguna parte de la Biblia dice que uno debe “unirse a la iglesia verdadera” para llegar al cielo. Aunque los SUD pretenden ser la única iglesia verdadera, pretenden lo mismo los testigos de Jehová, los de la ciencia cristiana y otros cien grupos separatistas de los mormones. No todos pueden tener razón. (Para más información sobre la iglesia, véase nuestro capítulo sobre “La iglesia”.)

Guardar los mandamientos. El apóstol Bruce McConkie dice en MD, p. 149: “Las cosas que les son mandadas a hacer para lograr la paz en esta vida y la vida eterna en el mundo venidero, juntas, se llaman los mandamientos. Son leyes, ordenanzas, convenios, contratos, estatutos, juicios, decretos, revelaciones, y requisitos que vienen a los hombres de parte de Dios.” Así que el concepto SUD de los mandamientos incluye todo lo que se requiere para la salvación individual. Entre los mandamientos más enfatizados por los SUD, están los diez mandamientos, la palabra de sabiduría, la práctica de diezmar, obtener conocimientos, ser fructíferos teniendo muchos hijos, ser virtuoso, hacer buenas obras, etcétera. Examinemos brevemente cada uno de estos mandamientos.

1. “Los diez mandamientos” eran parte de la ley dada a Israel en Éxodo 20. Aunque muchos SUD dicen que esperan llegar al cielo más elevado guardando éstos, así como otras leyes y ordenanzas, pocos pueden citar a lo menos cinco de los diez mandamientos. ¿Cómo puede alguien cumplir las leyes que ni siquiera conoce? Además Romanos 3:19, 20 declara que la ley demuestra que todo el mundo es culpable delante de Dios y que “por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.” Pablo también escribió en Gálatas 2:21: “si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.”

¿Cual fue el propósito de la muerte de Cristo si los hombres pudieran justificarse observando la ley? Más bien, mientras éramos todavía pecadores, Cristo murió por los injustos (Romanos 5:6, 8). Cualquiera que dice que ha guardado perfectamente los diez mandamientos, es mentiroso, según Eclesiastés 7:20, Romanos 3:10-12, 23, etcétera. Aunque guardáramos toda la ley, y ofendiéramos solamente en un punto, seríamos culpables de toda, dice Santiago 2:10. ¿Y quiénes serían tan osados como para decir que han cumplido el espíritu de la ley tal como Jesús la enseñaba en Mateo 5:17-48?

2. “La palabra de sabiduría” se encuentra en DC 89. La mayor parte de los mormones piensa que no deben usar té, café tabaco ni alcohol. El presidente José Fielding Smith dice en DS, Tomo II, pp. 16-17, hablando del té y del café: “Los pecados pequeños no se mencionan en DC 89, pero v. 9 prohibe el uso de “bebidas calientes.” ¡De manera que la leche y el agua calientes se deberían prohibir, mientras que el café y el té helados, deberían ser aceptables!

Recuerde que la escritura SUD “aclara” las cosas dudosas. Pero mucho antes de la palabra de sabiduría de José Smith, los ministros protestantes habían advertido a la gente de los peligros del tabaco y del alcohol, así que la palabra de sabiduría difícilmente podría llamarse una nueva revelación.

La sabiduría de Smith sigue diciendo que “los licores no son para el vientre, sino para el lavamiento de vuestros cuerpos” (v.7). Dijo también que “el tabaco ... es una hierba para magulladuras y todo ganado enfermo, que se ha de usar con juicio y destreza” (v.8). En los vv.10-11, dice que todas las hierbas y frutas buenas deben usarse en su sazón por los hombres.” ¿Significa esto que no debe haber frutas o legumbres enlatadas, congeladas o secadas? En vv.12-13 dice: “la carne de las bestias” debe usarse limitadamente; y a mí me complace que no se usen, sino solamente en la estación del invierno, o en épocas de frío o hambre.” La mayor parte de los SUD no hacen caso a esto, y así no deben pretender guardar la palabra de sabiduría. En Mateo 15:17-20, Jesús declaró que no era lo que entraba a la boca lo que contaminaba al hombre, sino lo que salía del corazón por la boca, tales como los malos pensamientos, el testimonio falso, las blasfemias, etcétera. De manera que para la salvación espiritual, la palabra de sabiduría tiene poco valor.

3. La práctica de “diezmar” era un principio del antiguo pacto (Malaquías 3:8-10) que tenía también valor en la dispensación del Nuevo Testamento. Sin embargo, el diezmo no fue instituido como principio salvador como creen los SUD. Dijo Brigham Young, “La ley del diezmo es una ley eterna ... que Dios ha instituido para el beneficio de la familia humana, o para su salvación y exaltación” (Deseret News, sección eclesiástica, p. 14, del 20 de julio de 1968). DC 64:23 dice también: “el que es diezmado (r?) no será quemado en su venida.”

Por esto, la iglesia SUD debe ser incluida entre los que se mencionan en LM, Mormón 8:32, que dice: “Sí, esto será en el día en que se habrán establecido iglesias que dirán: Venid a mí, que por vuestro dinero os serán perdonados vuestros pecados.”

Sin embargo, los SUD se jactan mucho de servir sin remuneración, mientras que los ministros de otras iglesias son “asalariados”, que sirven solamente por el dinero que puedan sacar de las ofrendas. Si eso fuera verdad, los ministros no podrían haber escogido peor profesión, porque es la peor pagada de todas. También, el ministro normalmente invierte como dos veces más tiempo cada semana, que los que trabajan en el mundo secular.

Pero, ¿es malo que los ministros reciban salarios? El apóstol Pablo era fabricante de tiendas de campaña (Hechos 18:3) y se mantenía de esa manera en algunas ocasiones. Pero dijo también: “He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros” (2 Corintios 11:8: véase también 1 Corintios 9:6-14). El presidente José F. Smith dijo así en GD, p. 291: “Estos hombres, cuyo tiempo total está ocupado en el ministerio, reciben solamente su sostén necesario de la iglesia. Deben tener eso, el obrero es digno de su salario.” DC enseña lo mismo en Secciones 70:12, 42:71-73, etcétera.

Pero el libro oficial de promoción titulado What of the Mormons, dice en pp. 17-18: “No tenemos ministerio pagado o profesional. Hay treinta y dos oficiales generales y los presidentes de las misiones que reciben sus gastos diarios. Y a éstos podemos añadir unos cuantos especialistas y el personal de oficinistas, que trabajan todo el tiempo para la iglesia. Estos son todos los que se pueden considerar como personal pagado.” Los misioneros SUD pagan sus propios gastos. Entonces, ¿a dónde va todo el dinero que entra como diezmos?

Al hablar del uso del diezmo, el presidente José F. Smith dice, “Miles de dólares se gastan para alimentar y vestir a los pobres, y para cuidar a los que dependen de la iglesia. Miran a su “madre” para recibir ayuda y sostén, y es justo y correcto que la iglesia socorra a sus propios pobres e indigentes, débiles y desamparados, hasta donde sea posible” (GD, p. 291).

Pero si se gasta el diezmo en los pobres, ¿por qué se recoge el “diezmo del ayuno” el primer domingo de cada mes para ayudar a los pobres? Además, el famoso “programa de bienestar” mormón demanda una contribución de mucho tiempo y dinero, aparte del diezmo, para cuidar a los pobres. La “sociedad de socorro” de las damas también fue establecida para ayudar a los pobres. A pesar de todas las colectas hechas por los SUD, sorprende saber que el estado de Utah, cuya población es mormona de personas que reciben su sostén del gobierno que el promedio nacional.

Tenemos que pensar una de dos cosas: que el estado de Utah tiene sobrado número de personas que necesitan ayuda, o que todos los diezmos, etcétera, no los reciben los pobres para quienes se colectan.

La iglesia SUD pretende no tener ningún ministerio pagado, pero no abre sus libros de contabilidad para la inspección. Se tiene que adivinar a dónde va todo el dinero. La iglesia mormona sí construye edificios hermosos, pero a las iglesias locales o distritos se les cobra contribuciones aparte de sus diezmos para pagar gran parte de estos gastos.

La revista Newsweek del 22 de enero de 1962, reportó que los ingresos diarios de la iglesia SUD sumaban $1,000,000 (pp. 67-68). Desde entonces la iglesia ha añadido más de un millón de miembros, aumentando así mucho sus ingresos. Mucho de este dinero se invierte en terrenos y negocios. Algunas de las fincas más grandes de la nación, ranchos y huertas pertenecen a la iglesia SUD. Han hecho grandes inversiones en hoteles, almacenes, compañías enlatadoras, refinerías de azúcar, etcétera. Las autoridades generales de la iglesia SUD sirven en las mesas directivas de estas compañías y reciben salarios de ellas, más sus “gastos diarios” pagados directamente por su iglesia. Así, los líderes SUD son todos indirectamente ricos por los diezmos pagados por los miembros de las iglesia.

4. El “obtener conocimiento” siempre ha sido parte de los esfuerzos humanos. Pero José Smith declaró que “el principio del conocimiento es el principio de la salvación” (EPJS, p. 361). El presidente David O. McKay dijo también, “La iglesia apoya la educación ... A los miembros de la iglesia se les amonesta a adquirirla por el estudio, y también por la fe y la oración” (Deseret News, p. 6A, del 8 de abril de 1968).

¿Por qué tanto énfasis en la educación y el conocimiento? Porque DC 93:36 declara: “La gloria de Dios es la inteligencia.” Y todos los buenos mormones luchan para llegar a ser dioses (DC 132:19-21). Otra vez en DC 130:18-19 leemos: “Cualquier principio de inteligencia que logremos en esta vida se levantará con nosotros en la resurrección; y si en esta vida una persona adquiere más conocimientos que otra, por motivo de su diligencia y obediencia, hasta ese grado le llevará la ventaja en el mundo venidero.”

Aunque puede haber en esto algún elemento de verdad, la Biblia nos advierte que algunos hombres “siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” (2 Timoteo 3:7). La verdad que debemos conocer es Jesucristo (Juan 14:6). En Juan 8:32 Jesús dijo: “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Esa verdad está definida también en Juan 8:36, como Cristo mismo.

5. “Fructificad y multiplicaos” fue el mandamiento dado a Adán y Eva en Génesis 1:28. El mormonismo declara que “nadie que tenga la edad adecuada para casarse y sigue como soltero, está viviendo su religión” (GD, p. 341). En la misma página el presidente José F. Smith dijo, “Ningún varón puede ser salvo y exaltado en el reino de Dios sin la mujer, y ninguna mujer puede llegar a la perfección y exaltación en el reino de Dios, sola.” Luego en AF, p. 487, dice Talmage: “Los Santos de los Últimos Días aceptan la doctrina de que el matrimonio es honorable, y es exigido a todo aquel cuyos defectos físicos y otras incapacidades no le impiden asumir las sagradas responsabilidades del estado conyugal.”

¿Por qué ponen tanto énfasis los SUD en el matrimonio? El presidente José Fielding Smith dice en DS, Tomo II, p. 86: “Esta tierra fue creada precisamente con el propósito de que los hijos espirituales de nuestro Padre puedan tener el privilegio de la existencia temporal, recibiendo cuerpos de carne y huesos como tabernáculos para los espíritus que los habitan.” En la siguiente página sigue diciendo Smith: “El control de la natalidad es malo ... Cuando un hombre y una mujer se casan y están de acuerdo y hacen algún pacto para limitar su prole a dos o tres, y usan medios para lograr su propósito, son culpables de iniquidad que finalmente tiene que ser castigada.” En p. 88 Smith dice, “Es el deber de todo hombre y mujer justos, preparar tabernáculos para todos los espíritus que les sea posible ... Además, ¿no podemos perder nuestra propia salvación si violamos esta ley divina? El control de la natalidad lleva a la condenación.”

6. “Ser virtuoso” o moralmente limpio es bíblico y toda persona decente puede aprobar tal enseñanza. Pero el presidente José F. Smith dijo: “Sostenemos que el pecado sexual es segundo en seriedad sólo después de derramar la sangre inocente en la categoría de los crímenes personales; y que el adúltero no tendrá parte en la exaltación de los benditos” (GD, p. 388). En realidad, la primera ofensa de adulterio podrá ser perdonada, pero no la segunda, según DC 42:25-26. Pero después que los SUD hagan sus votos de templo, dice José Smith, según el presidente José Fielding Smith: “Si un hombre comete adulterio, no puede recibir el reino celestial de Dios. Aun cuando sea salvo en algún reino, no puede ser el reino celestial. Por supuesto, el hombre puede, según DC 132:26, recibir el perdón, si está dispuesto a pagar la pena de tal crimen; esa pena es; ser destruido en la carne, y ser entregado a las bofetadas de Satanás hasta el día de la redención.”

Brigham Young ilustra la doctrina de esta manera: “Supongamos que encuentra a su hermano en la cama con su esposa y les clavara una espada a los dos; usted estaría justificado y ellos expiarían sus pecados y serían recibidos en el reino de Dios. Así lo haría yo al instante en tal caso; y en tales circunstancias, no tendría yo ninguna esposa (Young tenía 53 esposas) a quien quiera tanto, que no le metería en el corazón una espada, y lo haría con las manos limpias” (JD, Tomo II, p. 247). Ningún cristiano puede aceptar la doctrina de Brigham Young, que el matar al adúltero lo hace apto para el reino de Dios. Los SUD deben leer otra vez cómo Jesús trató a la mujer tomada en adulterio, en Juan 8:3-11.

Otra seria cuestión moral entre los SUD, es el divorcio. Los cristianos están de acuerdo en que usualmente el divorcio es malo. Pero el decir que “la salvación se pierde por el divorcio” como dice José Fielding Smith en DS, Tomo II, p. 81, es ir más allá de la enseñanza bíblica. En Juan 4:7-42 Jesús trató con una mujer que había tenido cinco esposos y vivía en adulterio con el sexto. Pero Jesús la trató como a todos los demás, y no como que hubiera perdido la oportunidad de salvarse.

Otras cuestiones morales incluyen tales cosas como el baile, el juego de naipes y los juegos de azar. El presidente José Fielding Smith dice en DS, Tomo II, p. 301: “Me pesa sobremanera el baile público, que a mi juicio, viene después de la cantina en cuanto a sus funestos resultados, que son: la destrucción de la moral y de la virtud. Este mal está creciendo y echando raíces en las estacas de Sión, en las comunidades de los Santos de los Últimos Días.” Sin embargo hoy en día, el baile es la diversión más popular entre los mormones.

En p. 303 del mismo libro, dice Smith: “la iglesia condena oficialmente el juego de naipes.” (Esto, sin embargo, es muy popular entre los SUD.)

En p. 305 Smith sigue diciendo, “El juego de naipes y todos los otros juegos de azar, deben evitarse como la puerta de la destrucción.” (Sin embargo, entre los SUD uno de los lugares más populares para pasar las vacaciones es Las Vegas, Nevada (de mala reputación por sus juegos de azar). Los SUD que toman parte en esta clase de diversión difícilmente pueden confiar en su obediencia y sus buenas obras para obtener la exaltación o la salvación personal.

7. “Hacer buenas obras” seguramente es correcto para el pueblo de Dios. La Biblia tiene mucho que decir del lugar que ocupan las buenas obras, en Efesios 2:8-10, Tito 3:5-8, etcétera. Pero el mormonismo les da un papel mucho más importante en la salvación del hombre. Por ejemplo, II Nefi 25:23, en el LM, dice: “sabemos que es por la gracia que nos salvamos, después de hacer todo lo que podemos.” También dice Juan A. Widtsoe en ER, p. 190: “La completa salvación, que es la vida plena y eterna, resulta del esfuerzo total del hombre de conformarse a las leyes de la vida, y al evangelio del Señor Jesucristo. Por eso decimos con frecuencia, que los hombres se salvan a sí mismos con la ayuda del Señor.”

Los SUD son muy parecidos a los israelitas, acerca de quienes escribió Pablo en Romanos 10:3: “Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios.” Así, en DS, Tomo I, p. 236, dice el presidente José Fielding Smith: “Somos, a pesar de nuestras debilidades, el mejor pueblo del mundo.”

Los SUD hablan mucho de sus buenas obras, pero cuando la gente le preguntó a Jesús, en Juan 6:28,29, “¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?”, respondió el “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.” Pablo también dijo en Hechos 16:31: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo.” Pero el apóstol SUD LeGrand Richards dijo: “Un concepto erróneo muy común es que la creencia sola en el Señor Jesucristo es el único requisito para la salvación ... La salvación viene por vivir según los mandamientos del Señor y por hacer buenas obras” (Deseret News, sección eclesiástica, p. 11, del 14 de noviembre de 1973).

Los SUD creen que todas las cosas mencionadas bajo el tema “salvación personal”, son obras de justicia. Por esto, rechazan con frecuencia Tito 3:5,6, que dice: “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador.”

Otros pasajes bíblicos que niegan que las obras buenas tengan algo que ver con la salvación, incluyen Romanos 4:5,6, 10:3,4 y Gálatas 2:16. Romanos 11:5,6 dice esto: “ha quedado un remanente escogido por la gracia. Y si es por gracia, ya no es por obras; de otra manera, la gracia ya no es gracia. Y si por obras ya no es gracia; de manera, la obra ya no es obra.” Evidente la gracia y las obras no se pueden mezclar ya que la gracia no se gana ni es merecida. El que trabaja para ganar aquello que no se puede ganar así, obra contra la razón. Por eso declara Efesios 2:8,9, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Si se puede obtener un “don” trabajando, luego no es don. Pero Romanos 6:23 dice: “la dádiva (don) de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Aceptar a José Smith y sus sucesores como “portavoces de Dios” En DS, Tomo I, p. 188, el presidente José Fielding Smith dijo: “El mormonismo, como es llamado, estará en pie o caerá con la historia de José Smith. O era un profeta de Dios, divinamente llamado, perfectamente nombrado y comisionado, o era uno de los fraudes más grandes que este mundo ha visto. No hay término medio.” Observemos que es sobre José Smith, no sobre Jesucristo, en el que permanece o cae el mormonismo.

En el mismo libro, pp. 189-190, Smith sigue diciendo que “no hay salvación sin aceptar a José Smith ... Nadie puede rechazar ese testimonio sin aceptar las consecuencias mas terribles, porque no puede entrar el reino de Dios.” Se les manda a los mormones por Dios en DC 21:4-5, “vosotros, la iglesia, andando delante de mí en toda santidad, daréis oído a todas sus palabras y mandamientos (de José Smith) que os dará según los reciba; porque recibiréis su palabra con toda fe y paciencia como si viniera de mi propia boca.”

Dice también DC 135:3, “José Smith, el Profeta y Vidente del Señor, ha hecho más por la salvación del hombre en este mundo, con la sola excepción de Jesús, que cualquier otro que ha vivido en él.” Y Brigham Young dijo en JD, Tomo VII, p. 289: “Ningún hombre o mujer de esta dispensación jamás entrará al reino celestial de Dios sin el consentimiento de José Smith. Desde el día cuando el sacerdocio fue quitado de la tierra hasta la escena culminante de todas las cosas, todo hombre y mujer debe tener el certificado de José Smith, hijo, como pasaporte de entrada a la mansión donde están Dios y Cristo; yo con ustedes, y ustedes conmigo. No puedo ir allá sin su consentimiento. El tiene en su poder las llaves de aquel reino durante la última dispensación.”

También en p. 14 de la sección eclesiástica de Deseret News, del 2 de noviembre de 1968, leemos: “Ningún hombre o mujer de esta dispensación jamás entrará al reino celestial de Dios sin el consentimiento de José Smith.” ¡El es tan importante entre los mormones que muchos de ellos creen que vendrá otra vez! En JD, Tomo VII, p. 289, Brigham Young dijo: “José Smith, hijo, estará sobre esta tierra dictando planes y llamando a sus hermanos a bautizarse.” El presidente Heber C. Kimball dijo también: “Cuando José viene otra vez ¿será quitado el hermano Brigham? No, nunca. El hermano José lleva la delantera; el hermano Brigham le sigue” (JD, Tomo V, p. 19).

¡La confianza de los mormones en José Smith no tiene par! Pero la Biblia advierte, en Jeremías 17:5: “Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.” Y declara 1 Timoteo 2:5: “hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.” ¿Era hombre José Smith? Luego el que confía en “el será maldito. ¿Es Jesucristo el único mediador? Si es así, José Smith no puede ser también mediador que otorga “consentimiento o pasaporte” a los que entran a la gloria celestial.

Juan 3:16-18, 5:39,40,14:6, Hechos 4:12 y 1 Juan 5:11,12, dicen muy claramente que se obtiene la vida eterna sólo por Jesucristo. Pero DC 43:3-4 declara que José Smith tenía autoridad para nombrar a sus sucesores para el oficio profético. DC 68:4 dice: “Y lo que hablaren cuando fueren inspirados por el Espíritu Santo, será escritura, será la voluntad del Señor, será la voz del Señor y el poder de Dios para la salvación.”

En Deseret News, sección eclesiástica, p. 11, del 7 de abril de 1973, dijo otra autoridad general, Teodoro A. Tuttle: “Nuestra salvación depende de nuestra creencia en un profeta viviente, y de nuestra adherencia a su palabra. Sólo él tiene el derecho de recibir la revelación para toda la iglesia ... la más importante de todas las escrituras que tenemos en el mundo actual, es escritura del tiempo presente. Lo que dice el portavoz de Dios a sus hijos, es escritura.”

El presidente Harold B. Lee citó a otro profeta SUD anterior, Heber J. Grant, que dijo: “Hermanos, mantengan sus ojos en el presidente de esta iglesia. Si él les dice algo que está equivocado, y ustedes lo hacen, el Señor los bendecirá por haberlo hecho. Pero no se preocupen; el Señor nunca permitirá que su portavoz los desvíe” (Ensign, p. 7 de octubre de 1972).

La lección para el maestro del distrito, escrita por el presidente J. Rubén Clark, en “Improvement Era” de junio de 1945, p. 354, dice: “Cuando hablan nuestros directores, todo el pensar ya está hecho. Cuando ellos proponen un plan, el plan es de Dios. Cuando ellos señalan el camino, no hay otro camino seguro. Cuando les dan instrucciones, eso debe poner fin a toda controversia.” Pero si los SUD no deben preocuparse por los falsos profetas, ¿por qué advirtió Jesús acerca de ellos? (Véanse nuestros comentarios en “profetas.”)